El presidente Javier Milei intervino en la controversia sobre la supuesta campaña de desprestigio contra Argentina en redes sociales, atribuyendo su origen al kirchnerismo. La discusión, que inicialmente unió a sectores políticos enfrentados, derivó en un nuevo foco de polarización.
La unidad interna frente a lo que se ha denominado campaña antiargentina se fracturó cuando distintas facciones políticas comenzaron a buscar las causas del incremento de críticas contra el país tras la derrota en la final del Mundial FIFA. Durante algunos días, el sentimiento nacional pareció primar sobre las divisiones políticas, con figuras de la izquierda local criticando a referentes internacionales y el ministro de Economía, Toto Caputo, discutiendo en redes sociales con periodistas ingleses. Sin embargo, el análisis de las razones de la acusación de que Argentina es «uno de los países más racistas del mundo» reavivó la confrontación interna.
Desde sectores de izquierda se sostiene que la responsabilidad recae en el gobierno de Javier Milei por su alineamiento incondicional con Israel en el conflicto con Palestina. Figuras internacionales como la cantante Patti Smith replicaron una imagen falsa creada con inteligencia artificial que vinculaba a un futbolista español con la bandera palestina. Asimismo, se vincula el sentimiento antiargentino con el debate parlamentario sobre la inviolabilidad de la propiedad privada, que la oposición denomina «ley de extranjerización de tierras».
Por otro lado, sectores de derecha acusan a la izquierda de fomentar el revisionismo histórico que califica de «genocidio» indígena la Campaña del Desierto de Julio Roca y el exterminio de la población negra durante las guerras civiles y la Guerra de la Triple Alianza. Sostienen que la «izquierda woke» proporcionó argumentos académicos a quienes acusan a Argentina de racismo, como la representante demócrata Yasmine Crockett en el Congreso estadounidense.
El presidente Javier Milei intervino en el debate citando una frase atribuida a Winston Churchill: «Tenés enemigos. Eso es bueno. Significa que has hecho algo alguna vez en tu vida». Luego, retuiteó un comentario de Agustín Laje, director de la Fundación Faro, quien afirmó: «El kirchnerismo ha sido una pieza fundamental de la campaña antiargentina: validaron el wokismo que hoy nos acusa de racistas; promovieron la idea de que los jugadores eran desclasados; fomentaron el odio contra Messi; y alimentaron desde la propia Argentina la mentira de que la Selección ganaba gracias a los árbitros y a los favores de la FIFA». Milei acompañó el mensaje con la frase «absolutamente cierto».
La declaración de Laje, amplificada por el presidente, intensificó la polarización en la opinión pública, reavivando cuestionamientos a la política exterior argentina, como el apoyo al gobierno israelí y el alineamiento con Estados Unidos en organismos internacionales. También se incrementaron las críticas a Milei por su postura respecto a la causa Malvinas, en un contexto de aumento de inversiones británicas en la plataforma marítima de las islas.
Expertos en redes sociales afirman que la campaña antiargentina responde a un plan coordinado, con miles de bots creados para difundir calumnias y mensajes agraviantes, lo que sugiere la intervención de una organización con intereses geopolíticos y recursos financieros. No obstante, no se ha identificado el objetivo de dicha campaña. El debate se da en paralelo a la investigación del FBI sobre los movimientos bancarios de Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la AFA, sin que se haya determinado si será considerado villano o víctima en este contexto.
