Marcelo Lamboglia presentó su renuncia indeclinable a la presidencia del Enrge, el nuevo superente creado por la Ley Bases para unificar la regulación de gas y electricidad. La dimisión se produjo por diferencias internas en el directorio sobre las asimetrías salariales heredadas de los organismos previos.
El flamante Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (Enrge), creado bajo la Ley Bases para unificar el control de los servicios públicos en Argentina, sufrió la renuncia de su presidente, Marcelo Lamboglia, a menos de un mes de haber asumido el cargo. La dimisión fue confirmada por fuentes del nuevo ente y ocurrió durante la mañana de este lunes.
Lamboglia presentó su renuncia indeclinable debido a insalvables diferencias internas en el directorio sobre el manejo de las asimetrías salariales heredadas. Al unificar las estructuras del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) y del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), el nuevo organismo absorbió una brecha de ingresos histórica por la cual el personal del gas percibe, en promedio, un 30% más que sus pares del sector eléctrico.
Lamboglia, quien procedía de liderar la intervención en el ENRE, propuso equiparar los haberes de la planta rezagada hacia arriba, una medida que implicaba un incremento presupuestario masivo. La iniciativa encontró resistencia en el resto de los directores, quienes se inclinaron por promover esquemas de aumentos focalizados y planes de retiros voluntarios para mitigar el impacto fiscal.
El organismo continuará en funciones bajo la conducción interina del vicepresidente Vicente Serra, debido a que el directorio conserva los cuatro miembros necesarios para asegurar el quórum legal. La vacancia en la máxima autoridad expone la parálisis que afecta al Enrge desde su constitución formal el pasado 5 de mayo. Hasta la fecha, los departamentos de administración, recursos humanos y tecnología continúan duplicados, y el debate sobre si la fusión estructural debe ser conducida de manera interna o delegada en una consultora internacional permanece trabado.
A pesar de que el proceso cuenta con financiamiento internacional disponible a través de líneas de crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial, la Secretaría de Energía mantiene demorados los expedientes para su activación. Esta inacción regulatoria se tradujo en la firma de apenas dos resoluciones oficiales en casi treinta días de existencia del superente.
