jueves, 6 agosto, 2026

Bancos enfrentan iliquidez en pesos y cuestionan la política de contracción monetaria

El mercado financiero registra tensiones por la falta de liquidez en pesos, caída de precios de bonos del Tesoro y dudas sobre el destino de los $3,7 billones absorbidos por el Ministerio de Economía en la última licitación.

El sistema financiero atraviesa un escenario de iliquidez en pesos, con caídas en los precios de los bonos del Tesoro y un incremento en las tasas de interés de corto plazo. La medida adoptada por el ministro de Economía, Luis Caputo, en la licitación de la semana pasada, que implicó la absorción de $3,7 billones, generó interrogantes entre los bancos sobre el destino de esos fondos.

En dicha operación, el Tesoro emitió bonos por un monto 44,5% superior a los $8,4 billones de deuda que vencían. Desde el Gobierno, la operación fue presentada como una señal de confianza del mercado, al postergar vencimientos de corto plazo hacia después de las elecciones, con tasas de interés menores a las de la licitación anterior.

Sin embargo, los bancos expresaron preocupación por el aumento de las tasas en las operaciones de liquidez de cortísimo plazo. La semana pasada, la caución y la tasa repo mostraron una fuerte turbulencia, y en las últimas horas volvieron a registrar subas.

La falta de liquidez se reflejó en la caída de los precios de los bonos en pesos, lo que implica un salto en las tasas de retorno. El analista Javier Giordano, de CFA, señaló que “muy complicadas las últimas ruedas para los activos en pesos”, y destacó que el tramo largo cotiza a 28% de TIR, equivalente a una tasa mensual de 2,08%.

Un dato que genera perplejidad entre los analistas es que, pese a la absorción de $3,7 billones, los depósitos en la caja fiscal no aumentaron, sino que cayeron $260.000 millones. Parte de esos pesos podría haberse destinado a la compra de dólares, ya que la cuenta en moneda extranjera registró una variación de u$s781 millones al inicio de la semana, aunque esto explica menos de la mitad de los pesos absorbidos.

No se detectaron recompras de bonos en el mercado secundario. Entre las versiones que circulan, la consultora Outlier mencionó una posible colocación de liquidez en el Banco Nación, aunque consideró que esa opción sería “abiertamente contradictoria a lo que el Tesoro convalidó en la mencionada licitación por el lado de las tasas y, de confirmarse, sumaría más desconcierto a un frente monetario que ya no brilla por la claridad en sus comunicaciones”. Otras versiones indican que los fondos podrían haberse utilizado para cancelar títulos en poder del BCRA o de otros organismos públicos, o para devolver liquidez al sistema bancario.

También hay críticas hacia inversores que, ante el atractivo de los rendimientos ofrecidos, tomaron crédito para comprar los títulos y luego enfrentaron problemas de iliquidez.

La política de “mano dura” de Caputo, orientada a evitar presiones inflacionarias y contener el tipo de cambio, que la semana pasada tocó los $1.500, genera críticas. Un primer motivo es que puede inducir a una baja en los precios de los bonos y a una corrida de inversores, principalmente bancos necesitados de liquidez. El segundo es que, al priorizar la estabilidad nominal, se dificulta la reactivación del crédito al sector productivo y al consumo. El spread entre la tasa que pagan los bancos a los ahorristas (20% en plazo fijo) y la que cobran a los prestatarios (más de 100% de costo financiero total) se encuentra en niveles elevados.

Economistas críticos señalan que la política contractiva contradice el anuncio del BCRA de fines del año pasado sobre una “remonetización de la economía”. El analista Amílcar Collante describió que el BCRA compró más de $13.300 millones de dólares, emitió $17,7 billones de pesos para comprar esos dólares, pero retiró casi $10 billones con compras de dólares que el Tesoro le hizo al Central y otros $9 billones vía rollover de deuda en pesos y otras operaciones. Concluyó que la acumulación de dólares en el BCRA se realizó en simultáneo con una desmonetización de la economía.

En el mercado cambiario, el BCRA continúa comprando divisas sin presión sobre el precio, pero con una fuerte intervención en el mercado de futuros. El volumen de contratos es inusualmente elevado para esta altura del mes, lo que podría interpretarse como una mayor demanda de cobertura por incertidumbre sobre el programa económico. En el mercado A3, la posición del dólar a fin de agosto se ubica en $1.511,50, con una tasa de interés implícita del 14% nominal anual, lo que implica que comprar el contrato no solo no tiene costo de cobertura, sino que otorga un premio.

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