El ministro de Economía, Luis Caputo, impulsa la colocación de deuda en el sistema financiero argentino, que registra una liquidez récord de más de 40.000 millones de dólares, como alternativa al cierre del mercado internacional de crédito para Argentina.
El ministro de Economía, Luis Caputo, solicitó a los ahorristas argentinos que depositen sus dólares en el sistema bancario, en un contexto donde el acceso al mercado internacional de crédito continúa siendo restrictivo para Argentina. Esta estrategia se enmarca en la emisión de un nuevo instrumento de deuda dirigido al mercado local, aprovechando la alta liquidez en dólares del sistema financiero argentino, que superó los 40.000 millones de dólares, un récord en 25 años.
La volatilidad financiera reciente, provocada por la reanudación de hostilidades en Medio Oriente, nuevas restricciones comerciales de Donald Trump y el aumento del precio del petróleo, generó un contexto desfavorable para la toma de deuda externa. La posibilidad de un incremento de la inflación en Estados Unidos y una suba de las tasas de interés de la Reserva Federal (Fed) renovó el fenómeno de «vuelo a la calidad», por el cual los inversores abandonan activos de economías emergentes y se refugian en el dólar.
Para Argentina, esta situación implicó un aumento del índice de riesgo país, lo que frustró las expectativas oficiales de retornar al mercado de deuda internacional. Caputo declaró el año pasado que «conviene ir eliminando la dependencia que tiene el país con Wall Street».
El nuevo contexto global neutralizó la euforia que mostraba Caputo tras el acuerdo con el Banco Mundial, que actuaría como garante de una toma de deuda argentina por 2.000 millones de dólares, permitiendo emitir bonos con vencimiento posterior a la elección presidencial de 2027. El esquema acordado implicaba que los inversores no debieran preocuparse por el resultado electoral, ya que el Banco Mundial respondería ante los acreedores en caso de default o reperfilamiento.
El presidente Donald Trump condicionó el paquete de ayuda para estabilizar el peso a un buen resultado electoral del oficialismo en las legislativas. El mercado interpretó que si el peronismo recupera fuerza, el apoyo financiero de Estados Unidos no continuará disponible.
Para hacer frente al calendario de vencimientos de deuda, que supera los 23.000 millones de dólares en el próximo año, Caputo necesita emitir bonos a mediano plazo. Hasta ahora, los pagos se realizaron mediante créditos con vencimiento próximo, como los préstamos en modalidad «repo» por 3.000 millones de dólares, renovados con vencimiento en 2028 y una tasa variable cercana al 8%.
El saldo de la balanza comercial, con un promedio mensual de 3.000 millones de dólares gracias a las exportaciones petroleras récord y la reducción de importaciones, permite al Banco Central continuar con su política de compra de divisas, acumulando más de 13.100 millones de dólares en el año.
Caputo considera que sus argumentos serán mejor recibidos en el mercado local que en el exterior, dado que solo un 50% de los depósitos en dólares fueron prestados al sector privado, mientras el resto permanece líquido. Por ello, lanzó el tercer tramo de su bono en dólares, con pago de renta mensual, que originalmente era un «plan B» ante el cierre del mercado internacional. El primer tramo de 2.000 millones de dólares se colocó a una tasa de 5,25%, mientras que el segundo, con vencimiento en 2028, alcanzó una tasa de 8,6%. Caputo atribuyó esta diferencia al «costo financiero kuka», reflejando el temor del mercado a un eventual gobierno peronista.
El nuevo bono con vencimiento en 2029 recaudó 470 millones de dólares a una tasa nominal de 7,9%. El objetivo es completar otro cupo de 2.000 millones de dólares con un costo financiero inferior al 8%. En el mercado internacional, la tasa para Argentina sería cercana al 9,20% nominal anual, lo que hace más conveniente la colocación en el mercado local.
