La comunidad autónoma liderada por Emiliano García-Page suma un 65% más de hectáreas regadas en 25 años, mientras la UE alerta sobre el déficit hídrico y la desertificación en el Mediterráneo.
Un informe del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea señala a España como uno de los países más afectados por la crisis climática, con sequías persistentes y calor extremo. Bruselas advierte sobre el déficit hídrico y la escasez de agua potable, mientras la agricultura española, conocida como la ‘huerta de Europa’, enfrenta un proceso de desertificación.
Según datos oficiales, España cuenta con más de 3,8 millones de hectáreas de regadío, un tercio del total europeo. La superficie ha crecido un 14% entre 2010 y 2019, sumando 600.000 hectáreas en la última década. El Gobierno reconoce en su Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación que el regadío consume alrededor del 80% del agua del país, en zonas donde el recurso es escaso.
Castilla-La Mancha, gobernada por el socialista Emiliano García-Page, es la región que más ha incrementado su superficie regada: pasó de 353.801 hectáreas en 1996 a 582.767 en 2021, un aumento del 65%. La comunidad pretende sumar 33.000 nuevas hectáreas, con una inversión pública de 35 millones de euros en ayudas y otros 15 millones para cubrir todas las solicitudes. García-Page afirmó: ‘Nos planteamos tener cada vez más regadíos’ y anunció que duplicará los fondos para atender la demanda.
Expertos y ecologistas critican esta política. Santiago Barajas, portavoz de Ecologistas en Acción, sostiene que ‘el campo español se ha pasado de frenada con el regadío, no puede seguir creciendo, tiene que decrecer’. Además, advierte que el apoyo incondicional al aumento del regadío ‘es irresponsable y llevará a una gran parte de la región al colapso hídrico’. Barajas lamenta que no haya diferencias entre las políticas del PSOE y del PP frente a este problema estructural.
