El banco estadounidense superó las expectativas del mercado en el primer trimestre de 2026, impulsado por la banca de inversión y el trading. Sin embargo, un recorte en su guía de ingresos por intereses y una valuación elevada moderan el optimismo.
JP Morgan presentó resultados financieros robustos para el primer trimestre de 2026, con ganancias por acción (EPS) de u$s5,94, un crecimiento del 17% interanual, superando las proyecciones del consenso. Los ingresos totales ascendieron a u$s50.540 millones, un 10% más que en el mismo período del año anterior.
El desempeño fue liderado por el área de Corporate & Investment Bank, donde Banking & Payments y Markets & Securities Services crecieron un 19% cada una. El negocio de Asset & Wealth Management también mostró un avance del 11%. La calidad de los activos mejoró, con una reducción en la provisión para pérdidas crediticias a u$s2.500 millones.
No obstante, la acción del banco cayó un 0,8% tras la publicación de los resultados. El análisis de la firma Allaria señala que, si bien JP Morgan mantiene una rentabilidad superior a sus pares, su cotización ya no se considera barata. El consenso de analistas refleja un precio objetivo promedio de u$s327,31 frente a una cotización de u$s310,6, lo que implica un potencial de suba limitado del 5,4%.
Un punto clave del reporte fue el ajuste a la baja en la guía anual de ingresos netos por intereses (NII) para 2026, que ahora se proyectan en u$s103.000 millones, frente a los u$s104.500 millones estimados previamente. Este factor, sumado a que la acción cotiza por encima de sus competidores, genera cautela entre los inversores a pesar de los sólidos fundamentos operativos.
