En la tercera audiencia del juicio oral, Gianinna Maradona brindó su testimonio sobre el deterioro de salud de su padre, las condiciones de la internación domiciliaria y los hechos del 25 de noviembre de 2020.
La tercera audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona se desarrolló este martes con testimonios, audios y planteos de las partes. La declaración de Gianinna Maradona, una de las hijas del exfutbolista, concentró la atención del debate oral, que comenzó poco después de las 10 en el inicio de la segunda semana del proceso.
Antes de que declarara, un defensor solicitó que los hijos del exjugador no prestaran testimonio bajo juramento, al sostener que podrían autoincriminarse en relación con el cuidado de su padre. El planteo fue rechazado por el tribunal, que resolvió mantenerlos en calidad de testigos, aunque limitó el alcance de los interrogatorios de la defensa para evitar preguntas imputativas.
En las primeras horas, los fiscales exhibieron audios y mensajes atribuidos al neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los principales imputados, con el objetivo de señalar contradicciones sobre su rol en la atención médica durante la internación domiciliaria. En uno de los audios se lo escucha referirse a la posibilidad de que el paciente muriera y a la necesidad de mantener documentación ordenada. Luque pidió declarar nuevamente para contextualizar ese material, afirmó que su vínculo con el paciente cambió tras la operación por un hematoma subdural y sostuvo que la familia había asumido un rol más activo desde entonces.
Luego llegó la declaración de Gianinna Maradona. En su testimonio, situó el deterioro de la salud de su padre en octubre de 2020. Relató que lo veía desorientado, con dificultades para caminar e interactuar, y que no obtenía respuestas precisas cuando consultaba al entorno médico. Recordó el cumpleaños número 60 de Maradona, cuando lo encontró en el parque de su casa con la mirada perdida, y que su hijo le mostró una remera con su imagen pero él no se reconoció.
En relación con la intervención quirúrgica, señaló que acompañó a su padre durante el traslado a la Clínica Olivos, donde fue operado sin complicaciones. Indicó que luego se abrió una discusión sobre el tratamiento a seguir tras el alta, y que se les presentaron distintas opciones, entre ellas la internación domiciliaria, que fue elegida. Gianinna afirmó que esa decisión estuvo influenciada por recomendaciones médicas, que aseguraban controles y equipamiento adecuados.
Al referirse a la vivienda donde se llevó adelante la internación, describió condiciones que no se correspondían con lo prometido: la habitación no tenía baño cercano ni condiciones adecuadas, no había equipamiento médico como monitores o desfibriladores, y no observó la presencia permanente de una ambulancia, pese a que había sido anunciada.
En otro tramo, se refirió a la evolución del estado de salud durante los días previos al fallecimiento. Mencionó que, tras una primera semana estable, comenzó a notar un empeoramiento. Recordó visitas en las que su padre no salía de la habitación y señaló que en una ocasión les pidieron que se retiraran para respetar su espacio.
Uno de los momentos más extensos de su relato estuvo dedicado al 25 de noviembre de 2020, día del fallecimiento. Gianinna contó que recibió un llamado telefónico informándole que su padre se había descompensado. Mientras se dirigía al domicilio, fue advertida de que manejara con tranquilidad y que el paciente tenía pulso. Al llegar, ingresó por el jardín y observó a los médicos realizando maniobras de reanimación. No le permitieron ingresar y, minutos después, profesionales de una ambulancia le comunicaron que no habían podido revertir la situación.
También hizo referencia a la decisión posterior de realizar una autopsia. Según indicó, inicialmente la familia no estaba de acuerdo, pero luego evaluaron su importancia ante dudas sobre las circunstancias del fallecimiento. La audiencia continuó con un cuarto intermedio pasado el mediodía. Está previsto que el debate siga con la declaración de otros testigos, en el marco de un proceso que busca determinar las responsabilidades en la atención médica brindada durante los últimos días de vida de Maradona.
