La crisis de morosidad crediticia abrió una discusión técnica sobre cómo se debe informar el costo financiero al público. El fundador de Mercado Pago, Marcos Galperin, cuestionó la obligatoriedad de informar la tasa efectiva anual (TEA), mientras que otros especialistas defienden su vigencia.
La crisis de morosidad crediticia abrió un nuevo debate sobre cómo se debe informar al público la composición del costo financiero. La discusión se centra en la conveniencia de utilizar la tasa nominal anual (TNA) o la tasa efectiva anual (TEA) para reflejar el costo real de los préstamos.
Marcos Galperin, fundador de Mercado Pago, cuestionó la obligatoriedad de informar la TEA. En una publicación en redes sociales, Galperin afirmó: «Las tasas efectivas son una gran mentira. De hecho, para los préstamos de corto plazo, por definición, son tasas falsas e infladas, ya que asumen que el préstamo se renueva, y aplica interés compuesto anual a un préstamo de siete días». La declaración fue una respuesta al economista Sebastián Fumis, quien propuso eliminar la mención a las tasas nominales e informar únicamente las tasas efectivas.
El debate se da en un contexto de alta morosidad y de confusión en el uso de los conceptos financieros en los medios de comunicación. La TNA es el interés sobre el capital, considerando que el deudor cancela parcialmente el capital con cada cuota. La TEA, en cambio, es el resultado de acumular exponencialmente los intereses nominales de cada mes a lo largo de un año. Por eso, la TEA siempre es más alta que la TNA.
Lucas Llach, ex vicepresidente del Banco Central, sostiene que se debe eliminar la información de la TNA. «No tiene ningún sentido económico relevante. Es como si decir ’30 kilómetros por hora’ fuera una velocidad diferente cuando corrés 1km que 5k o 10k», declaró. Llach propone que el Congreso disponga por ley que se informe solo dos conceptos: TEA sin impuestos y TEA con impuestos.
Quienes defienden la vigencia de la TEA argumentan que, en una situación de morosidad, es el dato que sirve para visualizar cómo opera la acumulación del interés compuesto, sin importar el plazo del préstamo.
En tanto, existe consenso sobre la necesidad de detallar con más claridad la composición del Costo Financiero Total (CFT), que incluye la TEA más cargos fijos y tributos. Actualmente, solo se informa el porcentaje total, sin desglosar cuánto pesa cada componente.
El CFT incluye impuestos como el IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales. En ese marco, el gobierno criticó las iniciativas de políticos del peronismo que proponen un tope a las tasas consideradas «usurarias». Felipe Núñez, asesor del ministro de Economía, sostuvo que el efecto real de esa propuesta sería una virtual prohibición del crédito.
El economista Christian Buteler estimó que los impuestos pueden representar hasta un 40% del CFT y propuso la eliminación de los tributos al crédito. «Una medida transitoria, sin subsidios ni rescates, que permite ganar tiempo mientras se corrige el problema de fondo: tasas e ingresos», argumentó. Por su parte, Alejandra Scarano, directora del CEPA, sostuvo que «el problema no es la alícuota sino la base sobre la que aplicás, que crece porque aumentó la tasa que cobran los bancos».
La discusión también incluye la calificación del moroso que renegocia su deuda. Economistas piden que, en ese caso, sea recalificado, ya que actualmente si una persona tiene mora en varios bancos y renegoció con uno, continúa en «situación 5» para el scoring de riesgo.
Otro punto de disputa es cómo se aplicará el débito automático de una deuda entre diferentes instituciones. El Banco Central habilita el sistema de «cobro con transferencia», pero hay resistencia en el sistema bancario.
