El índice de morosidad de los créditos al sector privado pasó del 7,7% al 7,6% entre mayo y junio, según datos oficiales. Es la primera vez desde octubre de 2024 que el indicador no sube.
La morosidad de los préstamos bancarios al sector privado dejó de aumentar en junio, después de 19 meses consecutivos de deterioro. Según un informe de la consultora 1816, elaborado con datos oficiales que anticipan el reporte del Banco Central, el índice de mora total pasó del 7,7% al 7,6% entre mayo y junio.
En el segmento de familias, la mora retrocedió del 12,8% al 12,7%, mientras que en el de empresas se mantuvo estable en 3,5%. La tendencia alcista había comenzado en octubre de 2024, cuando el nivel de incumplimiento era inferior al actual.
La estabilización se atribuye a dos factores: por un lado, el saldo de préstamos en situación irregular creció a un ritmo menor; por otro, el stock total del crédito bancario continuó expandiéndose en términos reales, lo que contribuyó a estabilizar el indicador.
El informe advierte que aún existen elementos que requieren cautela. En la mayoría de las principales entidades financieras la mora siguió aumentando durante junio, y las entidades no financieras registraron una irregularidad del 33% en los préstamos a familias. Además, las refinanciaciones alcanzaron el 3,4% del total de los préstamos a familias y el 0,7% de los créditos a empresas, lo que pudo haber evitado que más deudores cayeran formalmente en mora.
Los bancos locales mantienen elevados niveles de previsiones, por lo que el riesgo patrimonial derivado de los créditos problemáticos continúa siendo relativamente bajo.
