Mientras el dólar mayorista se mantiene en mínimos y el Banco Central acumula reservas, un tercio de los hogares reporta dificultades para llegar a fin de mes, evidenciando una brecha entre los indicadores macroeconómicos y la situación cotidiana.
El dólar mayorista operó en torno a los $1.364, alcanzando niveles mínimos en seis meses. Esta estabilidad cambiaria se da en un contexto donde el Banco Central ya acumula compras por USD 5.718 millones en lo que va del año. Para el segundo trimestre, se espera un ingreso adicional de divisas por la liquidación del sector agropecuario, estimado entre USD 8.000 y 10.000 millones.
El Gobierno proyecta que la producción de Vaca Muerta alcance el millón de barriles diarios este año, y que los sectores de energía y minería logren una balanza comercial conjunta de USD 60.000 millones hacia 2030. Estas apuestas buscan reforzar la oferta de dólares y sostener la estabilidad cambiaria.
Sin embargo, la economía argentina se encareció un 14,3% en dólares durante el primer trimestre, producto de una inflación aún alta y una leve baja del tipo de cambio. Este fenómeno reabrió el debate sobre competitividad, especialmente en sectores productivos y exportadores. En respuesta, el Gobierno impulsa una reforma tributaria que promete reducir varios impuestos, con el objetivo de aliviar costos sin modificar el tipo de cambio. El proyecto aún debe ser tratado en el Congreso.
La atención se centra ahora en la evolución de la inflación de abril, donde las estimaciones privadas la ubican entre el 2,3% y el 2,4%. No obstante, un informe del Índice del Argentino de a Pie de Focus Market situó a la economía familiar en una zona de «tensión contenida», revelando que el 31,6% de los hogares no llega a fin de mes y el 14% redujo la cantidad o calidad de los alimentos.
En síntesis, mientras los indicadores macroeconómicos ganan margen con un flujo estable de divisas, el consumo y el poder adquisitivo de los hogares aún no registran un alivio tangible.
