Las conversaciones entre ambos países comienzan este fin de semana en Pakistán, marcadas por declaraciones firmes de Washington sobre su postura militar y demandas iraníes vinculadas al conflicto en Líbano.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán arrancan este fin de semana en Islamabad, Pakistán, en un contexto de declaraciones contundentes y posiciones distantes. El presidente Donald Trump afirmó que, en caso de que el diálogo fracase, la respuesta de su país sería contundente, haciendo referencia al poderío militar estadounidense.
El vicepresidente JD Vance encabeza la delegación de Washington y partió este viernes hacia Pakistán. Desde la Base Conjunta Andrews, expresó que su equipo intentará mantener una negociación positiva, pero advirtió que no serán receptivos si perciben intentos de engaño por parte de Irán.
La propuesta estadounidense consta de 15 puntos y se centra en el programa de enriquecimiento de uraníode Irán y en la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio global de petróleo. Por su parte, Teherán presentó un plan de 10 puntos que establece sus condiciones.
Un factor adicional de tensión es la situación en Líbano. Irán ha condicionado su participación en las conversaciones al establecimiento de un alto el fuego efectivo en ese país, tras los continuos ataques de Israel contra Hezbollah. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró en redes sociales que estos ataques hacen que las negociaciones carezcan de sentido.
El escenario para las conversaciones en Islamabad se presenta complejo, con posiciones divergentes en temas nucleares, comerciales y de seguridad regional. El desarrollo del diálogo se verá influenciado por estas múltiples tensiones.
