El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no incluyó el tema Malvinas en su discurso ante la Asamblea General de la ONU. La delegación argentina, que esperaba una señal de apoyo, no logró una reunión bilateral con Trump. El mandatario estadounidense sí se reunió con el primer ministro británico, Andy Burnham, y ambos mencionaron las islas en su encuentro.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pronunció su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) y no hizo ninguna mención a las Islas Malvinas. La delegación argentina, encabezada por el presidente Javier Milei, aguardaba una referencia al diferendo de soberanía con el Reino Unido.
«En la Cancillería y en el Gobierno había certeza de que Trump iba a hacer una mención a Malvinas, pero esto no pasó», declaró una alta fuente del Gobierno a iProfesional. Otras fuentes confirmaron que Estados Unidos también tiene cierto desencanto con Milei.
El motivo, según las mismas fuentes, es que Milei no logró aprobar en el Congreso el Tratado de Protección de Patentes (PCT) ni el Acuerdo de Comercio e Inversiones entre Estados Unidos y Argentina anunciado en febrero. El proyecto de ley no fue enviado al Congreso.
En el Departamento de Estado, según las versiones citadas, tienen la certeza de que al menos este año no se aprobarán. El PCT fue sancionado con modificaciones en Diputados hace dos meses y debe volver al Senado, pero las prioridades legislativas son las leyes económicas y la eliminación de las PASO. La aprobación del acuerdo bilateral con Estados Unidos está aún más demorada: no fue enviado al Congreso y no hay fecha. El período parlamentario termina el 30 de noviembre.
La delegación argentina llegó a la Asamblea General de la ONU con la expectativa de conseguir una reunión o una fotografía de Javier Milei junto a Donald Trump y, principalmente, una señal pública del presidente estadounidense sobre la cuestión Malvinas. Ninguna de las dos cosas se produjo hasta el momento. Milei tiene previsto hablar ante la Asamblea General de la ONU y hará un discurso de reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas. También explicará proyectos de ley y nuevas medidas para sancionar a las empresas que exploten petróleo en las Malvinas.
Trump se reunió con el primer ministro de Gran Bretaña, Andy Burnham, y ambos abordaron el tema Malvinas. Burnham confirmó que las islas formaron parte de la conversación. «Hoy tuviste la amabilidad de permitirnos hablar sobre algunos temas relacionados con el comercio. Mencionamos las Malvinas. Y tuviste la amabilidad de escucharnos sobre esos temas», señaló el primer ministro británico según las declaraciones difundidas tras el encuentro. No trascendieron detalles sobre la posición expresada por Trump ni sobre el contenido preciso de la conversación.
El tono general de la reunión fue presentado como positivo. Trump habló de una «buena conexión» con Burnham y sostuvo que las relaciones entre Washington y Londres se encontraban en mejor situación que durante el gobierno de su antecesor. «Creo que en este momento, dada mi relación con el primer ministro —con Andy—, nos va muy bien», afirmó Trump.
En la Cancillería argentina circula una interpretación según la cual Trump habría utilizado la cuestión Malvinas como una herramienta de negociación con Londres. La hipótesis sostiene que Washington habría utilizado su posibilidad de revisar la tradicional posición estadounidense sobre el conflicto para obtener de Gran Bretaña mayores compromisos en materia de defensa, OTAN y otros asuntos estratégicos, particularmente vinculados con Medio Oriente. Una fuente de la Cancillería resumió esa lectura: «El hecho político ya sucedió. El presidente de Estados Unidos se reunió con el primer ministro británico y no con el presidente de Argentina y se habló con Burnham del tema Malvinas».
Mientras Trump no recibió a Milei, sí mantuvo reuniones con otras figuras políticas: Andy Burnham (primer ministro del Reino Unido), Zohran Mamdani (alcalde de Nueva York), Emmanuel Macron (presidente de Francia), Mette Frederiksen (primera ministra de Dinamarca), Jens-Frederik Nielsen (primer ministro de Groenlandia), Sanae Takaichi (primera ministra de Japón), Volodímir Zelenski (presidente de Ucrania), Delcy Rodríguez (presidenta encargada de Venezuela) y Xi Jinping (presidente de China).
La falta de una reunión bilateral entre Milei y Trump ocurre además cuando existen diferencias sobre la implementación del acuerdo comercial alcanzado entre Argentina y Estados Unidos. Según versiones citadas por fuentes familiarizadas con las conversaciones, funcionarios argentinos habrían transmitido a Washington que el Gobierno no cuenta actualmente con los votos suficientes en el Congreso para garantizar la ratificación del acuerdo en los términos originales. Ni el PCT de patentes ni el Acuerdo Bilateral de Comercio e Inversiones.
La administración Milei buscaría modificar algunos aspectos del pacto después de los cambios producidos por decisiones judiciales en la Corte Suprema de los Estados Unidos sobre los aranceles globales impulsados por Trump. Pero Washington, según esas mismas versiones, no estaría dispuesto a renegociar el acuerdo y presionaría a Buenos Aires para avanzar con su ratificación. La posición estadounidense tendría una lógica concreta: el Gobierno de Trump considera que ya otorgó beneficios a la Argentina (como las 80 mil toneladas de carne vacuna de exportación) y que ahora corresponde que Buenos Aires avance con los compromisos asumidos.
En agosto, Jeff Goettman, representante adjunto de Comercio de Estados Unidos, mantuvo reuniones en Buenos Aires con funcionarios argentinos. La Oficina del Representante Comercial estadounidense destacó posteriormente la importancia de ratificar el Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos.
El capítulo de propiedad intelectual se convirtió en otro elemento sensible. El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) fue aprobado por la Cámara de Diputados con modificaciones, pero todavía no comenzó a ser tratado por el Senado. La demora es seguida con atención en Washington porque forma parte del conjunto de compromisos vinculados con la propiedad intelectual y la apertura comercial. El Gobierno argentino, además, todavía debe enviar al Congreso el proyecto necesario para aprobar el acuerdo comercial y de inversiones con Estados Unidos.
El calendario legislativo agrega presión. El Ejecutivo tiene por delante el Presupuesto 2027 y otros proyectos económicos, mientras el período ordinario de sesiones se aproxima a su final y luego comienza una etapa condicionada por el calendario electoral de 2027. En Washington, según las versiones citadas, existe preocupación por la falta de una estrategia legislativa clara y de un cronograma definido para la ratificación.
La tensión no implica necesariamente una ruptura del vínculo. Estados Unidos y Argentina mantienen una relación política y estratégica estrecha, marcada por la afinidad entre Trump y Milei y por una sucesión de encuentros del presidente argentino con el mandatario estadounidense durante los últimos años. La administración Trump también respaldó a la Argentina en momentos financieros críticos y ambos gobiernos presentaron el acuerdo comercial como una pieza central de una nueva etapa de la relación bilateral. Pero esa cercanía política convive ahora con obstáculos concretos: la ratificación comercial, las patentes, el calendario legislativo argentino y las diferencias sobre la implementación del acuerdo.
