La empresa Khamsin, que produce indumentaria y medias para marcas como Topper, Le Coq Sportif y Quiksilver, mantiene su planta en Florida Oeste paralizada por denuncias de deudas salariales y un presunto lockout patronal.
La firma textil Khamsin, con planta industrial en la localidad de Florida Oeste, partido de Vicente López, se encuentra en medio de un conflicto laboral y operativo. La empresa, que cuenta con 50 trabajadores registrados bajo los convenios de la Asociación Obrera Textil (AOT) y el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA), suspendió sus actividades productivas tras denuncias de los empleados por deudas salariales y la imposibilidad de ingresar a las instalaciones.
Según informaron los trabajadores, al presentarse a cumplir sus jornadas habituales, encontraron las puertas cerradas con un aviso que indicaba una suspensión por tareas de desinfección y mantenimiento de seguridad e higiene. Los empleados denuncian la falta de pago de salarios y del aguinaldo más reciente. La AOT indicó que se registraron cesantías que afectaron a personal bajo licencia médica, sin el pago de las indemnizaciones correspondientes. Ante esta situación, la AOT formalizó una denuncia por «lockout patronal» ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.
En el ámbito textil, el trasfondo de la disputa coincide con un cambio en la composición accionaria de Khamsin. El 18 de junio, la titularidad de la empresa pasó de su anterior propietario, Diego Niebisky, al empresario Gabriel Corigliano, vinculado a la firma Mom Sport, dedicada a la comercialización e importación de indumentaria. Según fuentes del sector, la nueva conducción proyecta reducir el volumen de fabricación local para sustituirlo por indumentaria terminada importada.
Khamsin es proveedora de marcas como Topper, Le Coq Sportif, Quiksilver, Tucci y Volcom. La paralización de la planta interrumpió las cadenas de abastecimiento para esas marcas. La continuidad de los 50 empleos está en riesgo, según señalan en el sector textil.
La situación de Khamsin se enmarca en un contexto crítico para la industria textil argentina. En los últimos tres años, el sector perdió más de 24.000 puestos de trabajo, afectado por la caída en las ventas, el aumento de importaciones y la suba de costos internos como electricidad, gas y fletes.
