La calificadora de riesgo Moody’s Ratings mejoró la calificación de la deuda soberana argentina de Caa1 a B3 y cambió la perspectiva de estable a positiva. El mercado espera una compresión del riesgo país y una revalorización de los bonos soberanos en dólares.
La calificadora de riesgo Moody’s Ratings mejoró la calificación de la deuda soberana de Argentina de Caa1 a B3 y cambió la perspectiva de estable a positiva. El informe de la agencia señala que el riesgo de default cayó de manera significativa debido a la consolidación del proceso de estabilización macroeconómica.
El ministro de Economía, Luis Caputo, publicó un mensaje al respecto: «Importante: Moody’s Ratings eleva las calificaciones de Argentina a B3 y cambia la perspectiva de estable a positiva». Además, felicitó a José Luis Daza y Federico Furiase.
Argumentos del informe de Moody’s
Moody’s sostiene que el programa económico dejó atrás la etapa inicial de ajuste y comenzó a mostrar mejoras «más duraderas» en los fundamentos crediticios del país, impulsadas por el superávit fiscal, la desaceleración de la inflación, la liberalización de la economía y una mayor previsibilidad en las políticas públicas.
La agencia afirma que el equilibrio fiscal se convirtió en el ancla del programa económico, apoyado en una corrección sostenida del déficit, la eliminación del financiamiento monetario del Tesoro, la reducción de distorsiones económicas y una normalización gradual del esquema monetario y cambiario.
También destaca la mejora del frente externo, con una transformación estructural de la capacidad de generación de divisas gracias al crecimiento de las exportaciones, el cambio de signo del sector energético y el fuerte ingreso de inversiones en hidrocarburos, minería e infraestructura. En ese contexto, resalta el impacto del RIGI, que ya reúne proyectos por USD 141.700 millones, de los cuales unos USD 45.000 millones están en ejecución.
Moody’s señala que el Banco Central compró más de USD 11.000 millones en el mercado cambiario durante la primera mitad de 2026 «sin generar presiones sobre el tipo de cambio», aunque aclara que el nivel de reservas «permanece relativamente débil».
Perspectiva positiva y riesgos
El cambio de perspectiva a positiva implica que Moody’s considera posible una nueva mejora de la calificación si el Gobierno logra consolidar los avances actuales. La agencia proyecta que la disciplina fiscal, la baja de la inflación y las inversiones en energía y minería seguirán fortaleciendo la capacidad de generar dólares y de afrontar los compromisos financieros.
Sin embargo, el informe advierte que el riesgo político sigue siendo una restricción importante para la calificación soberana. Un eventual cambio de rumbo tras las elecciones de 2027, con una administración más intervencionista que revierta parte de las reformas, podría deteriorar la confianza de los inversores, frenar el ingreso de capitales y debilitar la acumulación de reservas.
De cara a futuras revisiones, Moody’s señala que los factores que podrían impulsar una nueva suba de la nota son mayores inversiones en sectores exportadores, una acumulación sostenida de reservas, mejoras en la capacidad de pago externa y la profundización de las reformas promercado. Por el contrario, la calificación volvería a quedar bajo presión si se debilitara el programa de estabilización, se interrumpiera la acumulación de reservas o reaparecieran tensiones en el frente externo.
Impacto en el mercado
El anuncio no sorprende al mercado, por lo que no impulsaría un rally de igual magnitud a los que hubo recientemente, pero el upgrade ampliará el universo de inversores que compran deuda argentina. Muchos fondos internacionales, por reglas propias, no están habilitados a invertir en mercados con cierto nivel de riesgo. La mejora en la nota de crédito abre el camino para que más inversores se posicionen en activos argentinos, lo que impulsaría los precios y bajaría el riesgo país.
La mejora en la calificación de riesgo también impacta positivamente sobre las acciones de las empresas, ya que mejora la confianza y las expectativas de los inversores, y las compañías pueden financiarse a tasas más bajas tras una compresión del riesgo país. Además, muchas empresas, sobre todo los bancos, poseen títulos de deuda soberana en dólares en sus carteras de inversión, por lo que una suba en los precios de estos activos incrementaría sus patrimonios.
El riesgo país argentino opera alrededor de 410 puntos básicos, mientras que el de los mercados con calificación «B» se ubica en torno a 290 puntos. Según Delphos, el margen de compresión adicional es de 120 puntos para converger hacia el nivel de los países «B». Sin embargo, advierte que en caso de que el escenario se torne negativo y volviera a calificación «CCC», el riesgo país regresaría a la zona de 1.000 puntos.
Bonos y acciones más beneficiados
El analista Gustavo Ber estima que los bonos soberanos en dólares que reaccionarían con mayores subas tras la noticia serían los de mayor vencimiento, como los Bonares y Globales que caducan en 2035, 2038 y 2041. Calcula que el efecto sería moderado, en el orden del 2% o 3%. En el caso de las acciones, las más beneficiadas serían las de los bancos, como Galicia y Macro, con eventuales subas en torno al 5%.
El analista Martín Genero afirma que el riesgo país podría retroceder hasta la zona de 300 puntos porque el nivel actual (poco más de 400 puntos) aún se encuentra entre 70 y 100 puntos por encima del promedio de los países con calificación «B-«. Calcula que una compresión de 100 puntos implicaría las siguientes ganancias aproximadas en los títulos de deuda soberana en dólares: Bonar 2035 (AL35): 6,8%; Bonar 2041 (AL41): 6,6%; Global 2046 (GD46): 6,4%; Global 2041 (GD41): 6,4%; Bonar 2038 (AE38): 6,0%; Global 2035 (GD35): 5,9%.
