La baja del dólar MEP y contado con liquidación durante las últimas ruedas mejoró el resultado de quienes mantienen bonos en pesos, aunque analistas señalan que las tasas actuales ofrecen un margen reducido frente a posibles subas cambiarias.
La baja que mostraron el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL) durante las últimas ruedas volvió a traer algo de aire a aquellos inversores que conservaron sus bonos en pesos después de la tensión de junio. En ese mes, la divisa superó los $1.500, se consumió una parte importante de los intereses acumulados y llegó a provocar pérdidas de hasta el 4,5% al medir los resultados en dólares.
Con el MEP en los niveles actuales, las LECAPs, los bonos CER (que siguen a la inflación) y los títulos atados a la tasa TAMAR recuperaron una porción del terreno perdido. Sin embargo, el escenario todavía está lejos de ser una invitación para vender dólares y volver a apostar todos los pesos al carry trade, ya que la situación cambia según el momento en el que se encuentre cada ahorrista.
Quien ya compró una LECAP mejora su resultado cada vez que baja el dólar, porque continúa acumulando intereses y necesita menos pesos para recomprar la misma cantidad de divisas. En cambio, quien conserva la divisa norteamericana y analiza venderla ahora parte desde otro lugar, con bonos que pagan tasas de entre el 23% y el 26% anual y una divisa que acaba de demostrar que puede avanzar varios puntos en pocas ruedas.
Por esto, el Comité de Inversiones de Criteria —una de las mesas de operaciones más grandes de la City— considera que los últimos movimientos del dólar comenzaron a debilitar el carry trade y recomienda ser mucho más selectivo al decidir dónde colocar los pesos.
Cómo funciona el carry trade
El carry trade consiste en vender dólares, invertir esos pesos en un bono que paga intereses y recomprar la divisa al finalizar la operación. El resultado depende de una carrera entre la tasa que ofrece el título y el movimiento del dólar durante ese período; por lo tanto, la estrategia genera una ganancia cuando los intereses superan a la suba cambiaria, pero comienza a perder cuando la divisa avanza más rápido.
El retroceso reciente del MEP beneficia directamente a quienes mantuvieron sus bonos después del salto de junio. Cuando un título gana un 0,1% durante una jornada y el dólar baja un 0,4%, el resultado medido en dólares mejora alrededor de un 0,5%, debido a que al interés generado por la inversión se suma la ventaja de poder recomprar la divisa a un precio menor.
Ese alivio debe compararse con lo ocurrido durante las semanas anteriores. De acuerdo con el informe de Criteria, el dólar MEP había subido un 3,8% en un mes, mientras que los bonos a tasa fija de corto plazo habían rendido un 2% en pesos, los de plazo medio habían ganado un 3,5% y los más largos habían avanzado un 3%. La diferencia dejó pérdidas en dólares del 1,7% para los bonos cortos, 0,3% para los de plazo medio y 0,8% para los largos, ya que los intereses no alcanzaron a compensar el aumento del dólar. Los bonos CER tampoco consiguieron superar a la divisa, con bajas en dólares del 2,1% para los vencimientos cortos, 2,6% para los medios y 0,7% para los largos.
Pese a esto, quienes comenzaron la estrategia a fines de 2025 o durante los primeros meses de este año conservan resultados más positivos, debido a que los bonos a tasa fija de corto plazo acumularon hasta principios de julio una suba del 17,7% en pesos y del 14,4% en dólares, mientras que los de plazo medio rindieron un 19,2% y un 15,9%, respectivamente. Para estos inversores, la baja reciente puede servir para asegurar una parte de la ganancia, pasar a títulos que vencen antes o cubrirse frente a un nuevo repunte cambiario.
Rendimiento de las LECAPs
La mejora que obtiene quien ya estaba invertido no convierte a los bonos en pesos en una oportunidad conveniente para quien todavía conserva sus dólares. Una LECAP corta ofrece un rendimiento cercano al 2% mensual, mientras que la divisa puede subir ese mismo porcentaje en dos o tres ruedas cuando aumenta la demanda, por lo que el margen para soportar un nuevo salto resulta mucho más acotado que durante los primeros meses del año.
Según el relevamiento de Criteria, las tasas anuales de las LECAPs eran las siguientes: la S31L6, que vence el 31 de julio, ofrecía una tasa anual del 23,7%; la S14G6, con vencimiento el 14 de agosto, rendía un 24,8%; la S31G6 alcanzaba el 24,7%; en septiembre, la S15S6 ofrecía un 25%; la S30S6 llegaba al 25,3%.
En la práctica, esos rendimientos representan ganancias mensuales aproximadas de entre el 1,8% y el 2,1%, según el precio de compra y los días que falten para el vencimiento. Con estas tasas, una suba del dólar del 2% durante un mes puede borrar prácticamente todo el interés generado, mientras que un aumento del 4% dejaría una pérdida cercana al 2% al momento de volver a comprar la divisa.
Criteria sostuvo que «los recientes movimientos del tipo de cambio muestran que, aunque de manera acotada, el riesgo de reversión comienza a erosionar el atractivo de las estrategias tradicionales de carry». Frente a este escenario, la firma continúa favoreciendo «los tramos más cortos de las curvas» para quienes necesitan mantener sus ahorros en pesos, ya que los vencimientos cercanos permiten cobrar rápidamente y volver a decidir qué hacer.
Estrategias de inversión en pesos y el factor clave del BCRA
Si se analiza la situación desde el lugar de un ahorrista que ya venía haciendo carry, la baja del dólar puede aprovecharse para ordenar la cartera y no para aumentar sin límites la apuesta. Se puede conservar una parte de las LECAPs que están cerca de vencer, asegurar las ganancias de aquellas posiciones que acumularon un buen resultado desde comienzos de año y cubrir otro porcentaje frente a un eventual repunte del dólar, porque una tasa mensual cercana al 2% deja poco margen para soportar una suba cambiaria.
Para quien todavía conserva sus dólares, venderlos por completo para buscar ese rendimiento mensual implica asumir un riesgo importante frente a una ganancia limitada. Una entrada gradual, con una parte pequeña del capital, vencimientos cercanos y alguna cobertura parece más razonable que colocar todo el ahorro en pesos bajo la idea de que el dólar continuará bajando durante los próximos meses.
El cambio de escenario no significa que todos los bonos en pesos hayan dejado de servir, aunque ya no alcanza con elegir cualquier LECAP y esperar hasta su vencimiento. Ahora resulta necesario prestar más atención al plazo, al precio del dólar al momento de ingresar y al nivel que podría alcanzar el tipo de cambio antes de cobrar el bono.
Para quienes necesitan conservar pesos, Criteria destacó una operación que combina la compra del bono dólar linked D31L6 con contratos de dólar futuro. El título vence el 31 de julio, ajusta su capital según el movimiento del dólar oficial y ofrecía una tasa anual del 16% con precios al 10 de julio, un rendimiento considerablemente mayor al de otros bonos cambiarios con vencimientos similares. La comparación con otros bonos dólar linked muestra la diferencia: el D31G6, que vence a fines de agosto, mostraba una tasa del 6,7%; el D30S6, con vencimiento el 30 de septiembre, ofrecía un 5,4%.
La diferencia explica por qué Criteria encuentra una oportunidad puntual en el D31L6 y no extiende la recomendación a todos los bonos dólar linked. La propuesta consiste en comprar el D31L6 y utilizar dólar futuro para cubrir el riesgo cambiario, algo que requiere más conocimientos que adquirir una LECAP y esperar su vencimiento.
Para perfiles más agresivos y con capacidad para esperar hasta seis meses, Criteria también mantiene una preferencia por los bonos TXMJ9, TXMD9 y TXMJ0. Estos títulos pagan el máximo entre la inflación (CER) y la tasa TAMAR, por lo que pueden beneficiarse cuando los precios continúan desacelerándose y también ofrecen protección cuando la inflación tarda más de lo esperado en bajar o las tasas vuelven a subir.
El escenario mejoró por la desaceleración de la inflación, la baja del riesgo país hacia la zona de los 400 puntos y el acceso del Tesoro a nuevas fuentes de financiamiento. Antes del pago de aproximadamente u$s4.500 millones de Bonares y Globales, el Gobierno consiguió un préstamo por u$s2.000 millones garantizado por el Banco Mundial y otro por u$s1.200 millones con garantía parcial del BID.
Estos fondos redujeron las dudas sobre los próximos vencimientos y reforzaron temporalmente las reservas; aun así, Criteria considera que la acumulación genuina de dólares continúa siendo uno de los principales desafíos del programa económico. El esquema financiero previsto para 2026 y 2027 requiere utilizar una cantidad importante de reservas y podría necesitar nuevas emisiones de deuda en los mercados internacionales.
La capacidad del Banco Central (BCRA) para comprar dólares sin provocar una suba sostenida será uno de los factores que definan cuánto tiempo puede continuar funcionando el carry, ya que si la autoridad monetaria necesita adquirir muchas divisas, el dólar podría encontrar un piso más alto y reducir el rendimiento de los bonos en pesos.
Por todo esto, el retroceso del dólar MEP les concede una revancha parcial a quienes atravesaron junio con bonos en pesos, especialmente a aquellos que comenzaron la estrategia a principios de año y todavía conservan ganancias. Para quienes recién evalúan ingresar, las tasas cercanas al 2% mensual ofrecen una protección acotada frente a un tipo de cambio que puede moverse por encima de ese porcentaje en pocos días, por lo que el carry todavía puede ocupar un lugar dentro de una cartera, aunque difícilmente justifique vender todos los dólares para apostar por la estabilidad cambiaria.
