La Justicia de Paraná abrió el proceso de concurso preventivo para Frutafiel S.A.S., firma con planta en General Ramírez que enfrenta una crisis financiera.
La empresa Frutafiel S.A.S. entró en concurso preventivo. El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 9 de Paraná dispuso la apertura del proceso el 10 de junio, tras una presentación realizada el 22 de mayo. El juez Ángel Luis Moia dictó la resolución.
La firma atribuyó su situación a la inflación sostenida, caída del consumo, aumento de costos operativos y dificultades para acceder al crédito bancario. Sin embargo, la empresa aseguró que mantiene perspectivas de recuperación y que la actividad puede ser rentable en el mediano y largo plazo.
El concurso preventivo es un mecanismo legal que permite a una empresa con dificultades financieras reorganizar sus deudas bajo supervisión judicial, evitando la quiebra inmediata y dando tiempo para negociar con los acreedores.
Frutafiel está ubicada en General Ramírez, a poco más de 60 kilómetros de Paraná. Fue fundada en 1956, según su página web. La sociedad actual está inscripta desde noviembre de 1996 y tiene domicilio legal en avenida República de Entre Ríos 1222 de General Ramírez. Es presidida por René Horacio Fritzler.
El magistrado adoptó medidas cautelares: dispuso la inhibición general de bienes de la firma, lo que impide vender o transferir activos sin autorización judicial. Designó al Estudio Cerini-Cerini-Chiara como sindicatura, encargado de verificar los créditos y supervisar el proceso.
El cronograma judicial establece que los acreedores podrán presentar pedidos de verificación de créditos hasta el 9 de septiembre de 2026. Las observaciones e impugnaciones podrán formularse hasta el 6 de noviembre del mismo año.
Frutafiel reportó un activo total de $4.016.951.403,18, compuesto por un activo corriente de $1.313.082.606,29 y un activo no corriente de $2.703.868.796,89. El pasivo asciende a $3.818.314.937,18, lo que deja un patrimonio neto positivo de $198.636.466, menos del 5% del activo total.
En su presentación, la empresa señaló que el proceso inflacionario produjo una pérdida del poder adquisitivo de la población, elevó costos de insumos y transporte, y redujo márgenes de rentabilidad. La caída del consumo de productos no esenciales afectó los volúmenes de venta. El aumento del costo de la energía y los combustibles agravó el panorama, y el acceso al crédito bancario se volvió difícil por las elevadas tasas de interés.
La empresa indicó que la cesación de pagos comenzó entre marzo y abril de este año. A fines de marzo dejó de cumplir con los planes de facilidades de pago de ARCA. El 21 de abril comenzaron a rechazarse los cheques emitidos por la firma.
Para sostener las ventas, la firma implementó promociones en supermercados y cadenas de distribución con descuentos que implicaban un margen de utilidad casi nulo. Además, el presidente realizó un aporte de capital vendiendo un inmueble propio. Esos recursos permitieron estabilizar transitoriamente las cuentas y avanzar con el lanzamiento de una cerveza de marca propia, financiada también con créditos bancarios. La empresa afirmó que la producción de cerveza y de vino con jugo ya representa un 30% de la facturación total.
Frutafiel sostuvo que la continuidad de la actividad es viable. «El concurso preventivo producirá el desahogo financiero, permitiendo destinar esos recursos a la actividad productiva y afrontar las obligaciones pendientes mediante la continuidad del trabajo», concluyó en su presentación.
