El anuncio del Ministerio de Economía de permitir créditos bancarios en dólares para empresas no exportadoras generó reacciones en el mercado financiero. Economistas y exfuncionarios señalaron posibles riesgos, mientras otros analistas destacaron beneficios potenciales.
El Ministerio de Economía anunció la flexibilización de los créditos bancarios en dólares para empresas no exportadoras. La medida, comunicada por el ministro Luis Caputo, generó un debate entre economistas, exfuncionarios y operadores del mercado financiero.
Según el anuncio, los bancos podrán otorgar préstamos en dólares a empresas que no exportan, utilizando los depósitos en moneda extranjera actualmente ociosos. Se estima que unos 6.000 millones de dólares podrían destinarse a estos créditos, con tasas de interés inferiores a las de los préstamos en pesos.
Entre los argumentos a favor, algunos analistas señalaron que la medida podría canalizar el ahorro en dólares hacia el financiamiento productivo y aumentar la oferta de divisas en el mercado, lo que permitiría al Banco Central reforzar sus reservas.
Por otro lado, diversas voces expresaron preocupaciones. Guido Sandleris, expresidente del Banco Central, afirmó que la medida «erosiona uno de los pocos consensos relevantes que la Argentina había logrado construir en materia de política económica: una regulación prudencial muy estricta del sistema bancario en dólares». Hernán Lacunza, exministro de Economía, sostuvo: «Ya lo hicimos, y terminamos con la pesificación asimétrica; no cometamos los mismos errores, generemos un mercado de crédito en pesos para el que recauda pesos». Carlos Rodríguez, exviceministro de Economía, declaró: «O sea que vamos a tener un problema de mora en dólares, como en 2001».
Los críticos también mencionaron el riesgo de descalce de monedas, ya que los deudores con ingresos en pesos deberían repagar créditos en dólares. Además, señalaron la volatilidad de los depósitos en dólares, recordando episodios de corridas bancarias en 1995 y 2019. En ese sentido, advirtieron que los actuales 40.000 millones de dólares en depósitos podrían reducirse rápidamente ante un evento que genere temor entre los ahorristas.
En cuanto a la tasa de interés en pesos, algunos analistas consideraron que la medida podría reducir la presión sobre ese segmento, aunque otros dudaron de un efecto inmediato debido a la política monetaria contractiva. También se cuestionó el nivel de encajes para depósitos en pesos (45%) frente al de dólares (25%).
Jorge Carrera, exdirector del Banco Central, señaló que si el crédito en dólares tiene éxito, podría generar presión cambiaria en el futuro. «Mientras el crédito crezca, todo irá bien», afirmó, pero advirtió que si el flujo se revierte, podría aparecer una demanda de dólares para cancelar deudas y un retiro de depósitos.
Roberto Cachanosky criticó la obligación de que las empresas vendan los dólares prestados en el mercado oficial. Sostuvo que «eso suena a que el gobierno induce a empresas privadas a tomar préstamos en dólares para que los vendan en el MULC y mantener el atraso cambiario usando los ahorros de la gente». Carrera también consideró que el anuncio se hizo con un «timing» inadecuado, sugiriendo que se debería haber esperado un tipo de cambio real en niveles razonables.
