El Banco Central de la República Argentina (BCRA) realizó operaciones de venta de bonos ajustables por dólar y redujo tasas en el mercado de futuros para frenar la suba del tipo de cambio mayorista, que alcanzó los $1.481 este lunes.
El dólar mayorista cerró este lunes en $1.481, el valor más alto en ocho meses. La cotización representa una suba del 5,2% en junio, superior a la inflación estimada para el mismo mes, que los analistas proyectan por debajo del 2%.
El incremento se produce en el contexto del «efecto aguinaldo», que genera una transferencia de fondos desde las empresas hacia los asalariados, lo que tradicionalmente impulsa la compra de dólares en bancos. Las expectativas indican que el balance de junio mostrará una compra de dólares superior a los u$s2.667 millones registrados en mayo.
El viernes pasado, el Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, realizó una licitación de deuda en la que canceló parte de los vencimientos en lugar de renovarlos, lo que implicó una inyección de $3 billones al mercado. Esta medida expandió la base monetaria y generó mayor liquidez en el sistema financiero, que había registrado quejas por falta de fondos.
En respuesta, el BCRA, presidido por Santiago Bausili, intervino mediante la venta de bonos ajustables por dólar (Lelinks) y operaciones en el mercado de futuros. En este último, la tasa implícita de los contratos a corto plazo cayó a terreno negativo, lo que significa que la cobertura contra devaluación no tiene costo y ofrece una ganancia para quienes mantengan activos en pesos.
El contrato de futuros con vencimiento a fines de julio registró una tasa del 17,3% nominal anual, mientras que el de agosto quedó en 19,9%. El volumen de contratos en el mercado A3 alcanzó los 3,9 millones.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, afirmó este lunes ante un auditorio de empresarios pyme que la nueva etapa económica implicará «adiós al dólar alto y a los salarios bajos». Instó a los empresarios a «cambiar el chip» y mejorar la competitividad a través de la eficiencia, menores márgenes y mayor apalancamiento crediticio, aprovechando el abaratamiento de las tasas de interés. Furiase sostuvo que si el gobierno hubiese convalidado una devaluación a fines de 2024, se habría producido un contagio inflacionario.
El funcionario recordó que la expectativa oficial es que el año cierre con un superávit comercial superior a u$s23.000 millones y que la cuenta corriente, por primera vez en varios años, tendría saldo positivo. El tipo de cambio actual se encuentra un 18% por debajo del techo de la banda cambiaria, fijado en $1.805 para fin de junio.
