El oficialismo criticó la metodología del Fondo Monetario Internacional que, al considerar intereses devengados no pagados, estima un déficit de 0,8% del PBI en 2025, frente al superávit financiero de 0,2% que reporta la administración de Javier Milei.
El Gobierno nacional cuestionó la metodología de cálculo del Fondo Monetario Internacional (FMI) respecto del resultado fiscal de 2025. El asesor del ministro de Economía, Felipe Núñez, afirmó en redes sociales: “Lo que dice el FMI está mal”. La declaración se produjo luego de que se recordara que, según el organismo, el año pasado no hubo un superávit financiero de 0,2% del PBI, sino un déficit de 0,8% cuando se contabilizan los intereses ya devengados pero todavía no pagados por los bonos del Tesoro.
El Ministerio de Economía informó 29 meses consecutivos de superávit primario y 27 meses con superávit financiero. El ministro Toto Caputo declaró: “Este resultado vuelve a reafirmar el compromiso con el ancla fiscal, pilar fundamental del programa económico”. Agregó que “el orden en las cuentas públicas contribuye a la estabilidad económica y permite continuar devolviendo recursos al sector privado en la forma de baja de impuestos”.
Caputo destacó que en lo que va del año el gasto público real cayó un 2,2% en comparación con el año anterior. No obstante, la recaudación de impuestos registró nueve meses consecutivos de caída, lo que requirió recortes en casi todas las áreas del presupuesto para mantener el superávit. En mayo se cortó la racha negativa, con un incremento nominal de 35,6% en la recaudación impositiva (1,6% real descontando inflación), impulsado por el vencimiento del saldo del impuesto a las Ganancias de Sociedades. Sin ese tributo, el resto de la recaudación ligada a industria y comercio creció 21,7% nominal, lo que implica una caída real de 8,8%.
El debate sobre la contabilización de los intereses de la deuda se mantiene desde hace dos años. El gobierno desarmó los pasivos remunerados del Banco Central (Lebacs, Leliqs y pases a un día) y los transfirió al Tesoro, que emite Lecaps. Estos bonos no pagan intereses periódicamente, sino que los capitalizan hasta el vencimiento. Los críticos sostienen que el superávit no es tal porque no se contabilizan esos intereses devengados. El gobierno, en cambio, registra en cero esos intereses.
El FMI, en su reporte de mayo, adoptó una postura intermedia: consideró que sí deben contabilizarse los intereses acumulados, pero ajustados por inflación. Así, calculó un déficit de 0,8% del PBI para 2025, frente al superávit de 0,2% oficial. Pese a la discrepancia, el organismo elogió el esfuerzo fiscal del gobierno.
El stock de Lecaps se estima en unos $30 billones (unos u$s20.000 millones al tipo de cambio actual), con vencimientos mensuales promedio de $10 billones. El FMI no se ha pronunciado sobre este punto, pero su informe dejó abierta la posibilidad de que las divergencias en el criterio contable puedan convertirse en un problema.
