Mientras el Gobierno celebra récords en exportaciones, los analistas observan con atención la caída de las importaciones, que no logran recuperarse y muestran una tendencia persistente a la baja.
Las importaciones en Argentina continúan en niveles reducidos, mientras que en la City porteña se debate si el país ha superado la tradicional «restricción externa». Según datos del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), las proyecciones de compras al exterior fueron corregidas a la baja, en línea con la capacidad ociosa de las plantas fabriles.
Las únicas importaciones que crecen son las de bienes de consumo final y automóviles, que representan la cuarta parte del total. En cambio, maquinaria e insumos industriales continúan en descenso, lo que sugiere que la industria podría seguir en recesión. La consultora Analytica señaló «predominio de señales débiles en la demanda interna, la industria pesada y el sector automotriz», y pronosticó una caída de 0,8% interanual para el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de abril.
Algunos analistas consideran que Argentina atraviesa un cambio de modelo. La consultora LCG comparó la situación actual con la de 2017 y observó que, pese a un nivel similar de «atraso cambiario», hoy existe un superávit comercial sólido y posible superávit en cuenta corriente, diferencia que atribuyó al desarrollo de Vaca Muerta. «Ahora, el sector de hidrocarburos está haciendo su aporte (junto con el optimismo para emitir ONs en dólares) para ocultar el síntoma del atraso cambiario. Tenemos márgenes afectados en varias empresas, pero no tenemos síntomas en la balanza de pagos. Esta enfermedad (holandesa) es asintomática al principio, pero está», indicó el reporte de LCG.
La última encuesta REM confirmó una brecha creciente entre exportaciones e importaciones. El REM recortó en 3.500 millones de dólares su previsión inicial, y algunos analistas proyectan un total de 77.000 millones de dólares para el año. Un informe de Morgan Stanley estimó que las importaciones alcanzarán los 74.700 millones de dólares.
En el primer cuatrimestre, las importaciones promediaron 5.630 millones de dólares mensuales, frente a los 6.000 millones del mismo período del año anterior. De mantenerse esa media, el año cerraría en torno a los 68.000 millones de dólares. Jorge Vasconcelos, economista jefe de la Fundación Mediterránea, sostuvo que «empiezan a darse algunas de las condiciones para que, muy gradualmente, las importaciones salgan del amesetamiento del último año y medio», entre ellas la baja de tasas de interés, el aumento del poder adquisitivo de la exportación y la apreciación del peso.
Las importaciones más dinámicas son las de productos de consumo final, como indumentaria y electrodomésticos, que compiten con la producción local. El Gobierno ha señalado que la apertura comercial forma parte de su estrategia antiinflacionaria. Mientras la inflación acumulada entre enero y abril fue de 12,3%, la ropa aumentó 5,9% y los electrodomésticos un 8,8%.
