En un intento por desplazar el foco mediático del caso Koldo, el Ejecutivo impulsa la aprobación de la ley de Amnistía, con votación clave el próximo jueves.
El Gobierno busca que la trama Koldo deje de dominar la agenda política y mediática. Por primera vez, el Ejecutivo enfrenta un escándalo de corrupción que afecta a su propio partido, con la investigación sobre la mano derecha del exministro de Transporte José Luis Ábalos. Para recuperar la iniciativa, Pedro Sánchez ha ordenado acelerar la ley de Amnistía, una normativa que la coalición ya esperaba tener cerrada pero que Junts postergó al rechazarla en primera votación.
La paradoja es evidente: la amnistía, que durante meses fue el principal dolor de cabeza de los socialistas, ahora se convierte en el activo político para eclipsar el escándalo del caso Koldo. Fuentes socialistas aseguran que el acuerdo con Carles Puigdemont está casi cerrado y que la amnistía se aprobará en los próximos días. El PSOE ha aceptado cambios en la ley, pero no incluirá todos los delitos de terrorismo bajo su cobertura, como exigen los independentistas.
El fin de semana, Puigdemont dio señales de acuerdo al afirmar que se abre «una nueva etapa» con el Estado nacional. Mientras, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, aparca la amnistía y se centra en el caso Koldo, buscando que la mujer de Sánchez declare en el Senado.
Este lunes, la Comisión de Justicia del Congreso fijó para el jueves 7 de marzo la votación de la proposición de ley. Si el texto avanza en comisión, pasará al pleno del Congreso y luego al Senado, donde el PP (con mayoría absoluta) planea ralentizarla dos meses antes de su aprobación definitiva.
