La empresa láctea líder del país, Mastellone Hermanos, presentó sus estados financieros del primer trimestre de 2026 con una pérdida integral total de $14.053 millones, en contraste con la ganancia de $3.342 millones del mismo período de 2025.
Las finanzas de Mastellone Hermanos vuelven a encender las alarmas en el sector alimenticio. La empresa, que hace poco menos de dos meses cambió su composición accionaria, presentó los estados financieros correspondientes al primer trimestre de 2026, reflejando una pérdida integral total de $14.053 millones. La cifra marca un drástico deterioro en comparación con el desempeño del año anterior, cuando en el mismo período de 2025 había logrado una ganancia de $3.342 millones.
Mastellone Hermanos sigue siendo considerada la compañía líder del sector lácteo en Argentina, con casi un siglo de historia desde su fundación en 1929. El dato central de este año es la toma de control total por parte de Arcor y Danone, que tras ejercer la opción de compra del 51% restante en marzo de 2026, lograron imponer su oferta ante el anterior grupo de control conformado por los herederos de Pascual Mastellone y el fondo de inversión Dallpoint. Ahora, Bagley Latinoamérica (Joint Venture Arcor-Danone) posee el 100% del paquete accionario de la dueña de la marca La Serenísima.
En tanto, los socios minoritarios se retiraron definitivamente de la gestión, dejando la compañía bajo el paraguas del gigante de Arroyito y la multinacional francesa. A pesar de la crisis de consumo, la empresa mantiene la red de procesamiento más importante del país, con una capacidad de producción de seis millones de litros de leche por día. Su corazón operativo es el Complejo Industrial Pascual Mastellone en la localidad bonaerense de General Rodríguez, sumando plantas elaboradoras y clasificadoras en puntos estratégicos como Trenque Lauquen, Leubucó y Villa Mercedes. Además, administra a través de Logística La Serenísima una de las flotas de frío más grandes del país, con llegada a más de 60.000 puntos de venta diariamente.
Ante la caída del consumo interno, la firma ha volcado su estrategia hacia la exportación de leche en polvo y quesos duros, buscando calzar sus ingresos con su deuda dolarizada. Bajo la nueva gestión unificada de Arcor y Danone, el objetivo para el resto de 2026 es eliminar la histórica división de productos (leches fluidas por un lado, yogures por otro) para presentar una estrategia de comercialización única frente a las grandes cadenas de retail y el canal tradicional.
Este giro en el resultado neto entre el primer trimestre de este año y el de 2025 pone de manifiesto la fragilidad que atraviesa el negocio lácteo en un contexto de retracción del mercado doméstico y costos operativos al alza. Según se desprende de la documentación enviada por el directorio de Mastellone a la Comisión Nacional de Valores (CNV), su balance se vio afectado por una combinación de factores macroeconómicos y sectoriales: la contracción del consumo, la presión de costos (incremento en precios de materia prima láctea y ajustes tarifarios en logística y energía), y el peso de su deuda mayoritariamente dolarizada.
Este nuevo ‘rojo’ llega en un momento institucional complejo e impacta de manera directa en el desembarco del tándem Arcor-Danone. Un balance con una pérdida de tal magnitud ($14.053 millones) deteriora su patrimonio neto; si las pérdidas continúan erosionando el capital de trabajo, la empresa podría requerir una capitalización. En ese escenario, Arcor y Danone se verían obligados a inyectar fondos para evitar un escenario más complejo. En el caso de Danone, este resultado ratifica la necesidad de una reestructuración operativa profunda. Las pérdidas en el sector de frescos sugieren que el modelo actual de comercialización está agotado frente a la caída del consumo masivo.
Por eso, se entiende que el ingreso definitivo de este gigante lácteo europeo y de Arcor permitirá integrar totalmente la distribución del holding de la familia Pagani con la de La Serenísima para reducir ese ‘rojo’ operativo. Del mismo modo, se espera una ‘limpieza de balance’ mediante una renegociación agresiva de la deuda financiera bajo el paraguas corporativo de Arcor, que tiene una calificación crediticia superior.
