Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente revela que la generación de residuos a nivel global crece sin control y agrava la crisis climática.
La cantidad de residuos urbanos que el mundo genera cada año es difícil de dimensionar. Si las 2.300 millones de toneladas producidas en 2023 se empaquetaran en contenedores de envío estándar y se colocaran de un extremo a otro, los desechos darían la vuelta al ecuador de la Tierra 25 veces. Así lo detalla el reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) titulado “Más allá de una era de residuos: Perspectivas de la gestión mundial de residuos 2024”, elaborado en conjunto con la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (ISWA).
La investigación ofrece una evaluación actualizada de la gestión global de residuos sólidos municipales y confirma que, respecto a 2015 —cuando la ONU recopiló datos por primera vez—, “la humanidad ha retrocedido” en la reducción y el reciclaje de desechos. “A pesar de algunos esfuerzos concertados, poco ha cambiado. Estamos generando más desechos, más contaminación y más emisiones de gases de efecto invernadero”, advierte el documento.
El informe solo contabiliza los residuos municipales: alimentos, embalajes, artículos para el hogar, productos electrónicos, ropa, calzado y productos de higiene personal. Quedan fuera los residuos agrícolas, de construcción y demolición, industriales, comerciales y sanitarios. Por lo tanto, a la cifra total deben sumarse otras miles de millones de toneladas.
Según los investigadores, los residuos municipales “están intrínsecamente vinculados a la triple crisis planetaria del cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad”. Muchos de estos desechos “no conocen fronteras nacionales” y se transportan por vías navegables entre países, mientras aumentan las emisiones por quema y vertido a cielo abierto, contaminando ecosistemas terrestres y acuáticos.
La generación de residuos está asociada al PBI de los países y a las tendencias de crecimiento. “A medida que los países se vuelven más ricos, aumentan las tasas de industrialización y urbanización, cambian los patrones de vivienda y consumo, y se dispone de una gama más amplia de productos. Esto impulsa un aumento en la cantidad promedio de residuos generados por persona”, explica el informe.
Dado que se espera un crecimiento del PBI y de la población mundial para 2050, la ONU llama a adoptar “estrategias urgentes” para desacoplar el crecimiento económico del consumo de recursos y la generación de residuos. Se proyecta que para 2050 la cifra alcance los 3.800 millones de toneladas, un 56% más que en 2023.
Los niveles de ingresos también impactan en la composición de los residuos. En países de bajos ingresos, con poblaciones rurales mayores, se utilizan menos envases para transportar alimentos, por lo que los embalajes representan una proporción menor. En cambio, las poblaciones de mayores ingresos y más urbanizadas requieren más embalajes y priorizan la comodidad, como envases de un solo uso para comida a domicilio.
El informe calcula que el 38% de los residuos urbanos globales no están controlados —no son recogidos ni reciclados— y proyecta que esta cifra se duplique en los próximos 26 años, de 806 millones de toneladas en 2020 a 1.600 millones en 2050.
