Un informe del Movimiento Ibérico Antinuclear revela que las centrales nucleares españolas acumularon 164 incidentes entre 2019 y 2023, mientras el debate sobre su cierre se intensifica en el Congreso.
La semana pasada, Vox presentó a debate en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para reconocer la energía nuclear como fuente limpia y sostenible y cancelar el calendario de cierre de las centrales nucleares españolas. Sin embargo, el envejecimiento del parque nuclear sigue siendo un factor clave en la discusión.
Según el informe “Incidentes y sucesos en las centrales nucleares españolas, 2019-2023”, publicado por el Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA), entre 2019 y 2023 se notificaron 164 incidencias al Consejo de Seguridad Nuclear, lo que equivale a una cada 11 días. La mayoría de las centrales superan los 40 años de funcionamiento, excediendo el tiempo de vida de diseño previsto.
Las incidencias se clasifican según la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos (INES). La mayoría fueron de nivel INES-0, es decir, sin significación inmediata para la seguridad, pero el informe advierte que “en una combinación adicional de circunstancias desfavorables pueden tener consecuencias mayores”. Diez fallos alcanzaron el nivel INES-1, considerado de mayor gravedad.
Las centrales con más incidentes fueron Ascó II (33), Ascó I (30), Cofrentes (28) y Vandellós II (26). El informe señala que el envejecimiento incrementa los costos de mantenimiento, los riesgos de fallos y la generación de residuos radiactivos, para los cuales aún no hay una solución definitiva.
La investigación concluye que el envejecimiento de las centrales es “cada vez más costoso y eleva los riesgos”, y subraya la importancia de que la opinión pública esté mejor informada sobre el funcionamiento de las instalaciones nucleares, recordando que “no existe riesgo 0”.
