Las señales de un posible alto el fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán generan movimientos en los mercados globales y reconfiguran las opciones para inversores locales, en un contexto de tasas en pesos que no superan la inflación.
Los rumores de un principio de tregua en el conflicto bélico en Medio Oriente han generado una rotación en las preferencias de los inversores globales. Las acciones petroleras, que habían tocado máximos, iniciaron un retroceso ante la expectativa de una baja en el precio del crudo. Un escenario de posconflicto podría abrir la puerta a una disminución de la inflación global y a un descenso en las tasas de retorno de los bonos del Tesoro estadounidense, lo que beneficiaría al sector tecnológico, los mercados emergentes y activos como el oro, la plata y el Bitcoin.
En el ámbito local, el análisis se centra en la rentabilidad de las inversiones en un contexto inflacionario. La tasa de interés en Argentina se mantiene por debajo de la inflación esperada. Por ejemplo, el bono en pesos T30 A7 (vence 30/04/2027) rinde 31,5% anual, mientras que el bono ajustado por inflación TZXA7 (mismo vencimiento) rinde 1,2% anual. Esta diferencia implica una inflación esperada por el mercado del 30% anual.
Con una proyección de inflación del 30%, instrumentos como el bono S29Y6 (28,4% anual) o un plazo fijo al 25% anual pierden atractivo, ya que ofrecerían una tasa real negativa. Esto lleva a los inversores a explorar alternativas en dólares.
El bono AO27 (vence 30/10/2027), que paga una renta mensual del 0,5% (5,0% anual en dólares), al convertirlo a pesos con una devaluación estimada del 27% anual, podría generar una tasa en pesos del 33,4% anual, superando a las letras en pesos de similar plazo. Bonos con vencimientos más largos, como el AO28 (TIR 8,8% anual) o el AN29 (TIR 10% anual), presentan rendimientos en dólares significativamente más altos que las opciones en pesos.
En conclusión, en el escenario actual, invertir en bonos en dólares parece más conveniente que hacerlo en instrumentos en pesos. Una cartera diversificada en bonos dólares con vencimientos entre 2027 y 2029 permitiría cubrirse del riesgo electoral de 2027. Además, si se confirma el cese del fuego, se espera una reconfiguración de flujos hacia empresas tecnológicas (como Mercado Libre en Latinoamérica), materias primas y mercados emergentes, incluida Argentina.
Con tasas en pesos negativas, la preferencia por el dólar podría impulsar su cotización, con el Banco Central como comprador, hacia la barrera de los $1.400-$1.500, buscando converger la inflación en dólares local con la internacional.
