Un informe basado en documentos de inteligencia filtrados detalla una operación que financió la publicación de más de 250 artículos en medios locales, con el objetivo de influir en la opinión pública argentina.
Una investigación periodística internacional, basada en documentos de inteligencia rusos filtrados, reveló una campaña de desinformación que tuvo como uno de sus blancos a la Argentina. Según el informe, un grupo identificado como «La Compañía» financió la publicación de más de 250 artículos en medios digitales argentinos entre abril y octubre de 2024, con el propósito de influir en la opinión pública local.
El análisis para Argentina fue realizado por el sitio Filtraleaks, que detectó pagos por al menos 283.000 dólares destinados a financiar contenidos en 23 medios digitales. La investigación estuvo a cargo de los periodistas Santiago O’Donnell, Diana Cariboni y Sofía Álvarez Jurado.
El esquema operativo incluía el pago de entre 550 y 1.100 dólares por artículo, los cuales eran publicados como columnas de opinión o notas periodísticas. En muchos casos, los contenidos llegaban a través de intermediarios como agencias de prensa o consultoras. Según el informe, varios artículos carecían de firma o estaban atribuidos a autores inexistentes, algunos creados incluso con herramientas de inteligencia artificial.
La campaña también incluyó la contratación de al menos 50 cuentas de influenciadores en redes sociales como Instagram, X y YouTube para amplificar los mensajes. Incluso se detectaron acciones fuera del ámbito digital, como el pago a la hinchada de un club de fútbol para desplegar una bandera con consignas alineadas a la narrativa promovida.
La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) confirmó la existencia de la operación mediante un comunicado oficial, indicando que el caso fue informado a la Justicia Federal y al Ministerio Público Fiscal en octubre de 2025. El organismo advirtió que la campaña buscaba «difundir información falsa e influir en la opinión pública argentina en beneficio de intereses geopolíticos extranjeros».
De acuerdo con la investigación, «La Compañía» sería una reconfiguración del Grupo Wagner, la fuerza de mercenarios que operó bajo la órbita del Kremlin. Tras su disolución, parte de su estructura habría sido absorbida por el servicio de inteligencia exterior ruso (SVR). La operatoria no se limitó a la Argentina, ya que el informe también señala intervenciones en otros países de América Latina como Bolivia y Venezuela.
