El presidente Javier Milei busca capitalizar políticamente su alineamiento con Estados Unidos en el marco de la disputa por las Islas Malvinas. La administración nacional destaca la adquisición de aviones F-16 y la presencia de funcionarios estadounidenses en la Patagonia como parte de una estrategia que, según el Gobierno, acerca a la Argentina a la soberanía del archipiélago.
El presidente Javier Milei busca capitalizar electoralmente su estrategia de alineamiento con Estados Unidos, según fuentes oficiales. En este contexto, el Gobierno nacional puso el foco en la causa Malvinas como eje de su política exterior.
En diversos foros, el mandatario justificó su alineamiento con Washington en motivos de principios y conveniencia comercial. Mencionó la necesidad de recuperar los valores de Occidente frente al «marxismo cultural», la agenda woke y las iniciativas de la ONU para 2030.
Según encuestas citadas en el análisis, la administración registró una pérdida de apoyo entre jóvenes y electorado femenino. En el plano comercial, el acuerdo bilateral vigente desde este año fue recibido con expectativa por exportadores de carne, mientras que sectores industriales expresaron preocupación por su impacto en la competitividad.
El salvataje financiero previo a las elecciones legislativas fue señalado como uno de los logros concretos de la alianza con Trump. En ese momento, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que no se dejaría colapsar al peso. Actualmente está vigente un acuerdo swap por u$s20.000 millones.
En su discurso del 1° de marzo ante el Congreso, Milei sostuvo: «La Argentina ya dejó pasar dos veces el tren de la historia. En la Segunda Guerra Mundial, nuestra neutralidad nos costó décadas de marginalidad; con el ‘No al ALCA’ nos quedamos afuera del mayor ciclo de expansión económica en la historia humana» . También afirmó que «el Atlántico Sur es el terreno de disputa estratégica de las próximas décadas» y que Argentina debe ser «ese actor» que controle la región.
La administración nacional destacó la adquisición de aviones F-16 como parte de la política de defensa. Además, se registró la presencia de la general Laura Richardson en el extremo sur, acompañada por Milei, y el aterrizaje de un avión del Departamento de Defensa de EE.UU. en Ushuaia con una comitiva de legisladores. La explicación oficial indicó que la visita tuvo como objetivo conocer yacimientos de minerales críticos. Sectores de la oposición señalaron que podría tratarse de un avance hacia una base militar conjunta.
Analistas consultados mencionaron el concepto de «friend-shoring» como posible marco de la relación bilateral. También se hizo referencia a la presión estadounidense sobre Australia para que rompiera su alianza con China como antecedente.
El Gobierno sostiene que su política internacional acercó a la Argentina a las Malvinas más que gestiones anteriores, en contraste con el período de Cristina Kirchner, al que atribuye un resultado opuesto al declarado objetivo de recuperar la soberanía.
