La administración de Javier Milei evalúa cambios en su agenda parlamentaria después de la sesión en la Cámara Alta, donde se modificó el proyecto de ley de propiedad privada. El oficialismo analiza los resultados de la votación y los indicadores económicos.
El Gobierno nacional revisa su estrategia legislativa tras el debate en el Senado sobre la ley de defensa de la propiedad privada. Durante la sesión, se retiraron dos capítulos del proyecto: el referido a la venta de tierras a extranjeros, antes del debate, y el de la Ley de Manejo del Fuego, minutos antes de la votación en general, que se realizó en la madrugada del viernes.
Esta es la segunda vez que la administración de Javier Milei debe dar marcha atrás con una iniciativa en el Congreso. La primera fue el fracaso en la aprobación de la Ley Bases. En esta ocasión, la oposición no fue liderada por sindicatos, gobernadores provinciales o sectores con privilegios, según fuentes oficiales. El eje de la discusión se centró en la antinomia entre la venta de tierras a extranjeros y la defensa de la soberanía nacional, y el mensaje del oficialismo no logró asociar el proyecto con la inversión y el empleo.
La discusión incorporó la cuestión ambiental, y figuras mediáticas como la actriz Malena Pichot y la cantante Lali Espósito participaron en el debate en redes sociales. Gobernadores provinciales que habitualmente acompañan al Gobierno señalaron que no era un momento oportuno para impulsar esta ley, en un contexto de sentimiento nacionalista por el mundial de fútbol y el reclamo por las islas Malvinas.
Según una encuesta de AtlasIntel para Bloomberg, el 54,7% de los consultados califica como «mala» la gestión de Milei, el 15% la considera «regular» y el 30% la aprueba. Otros sondeos indican un aumento del rechazo al presidente en el electorado menor de 35 años y en las franjas de menores ingresos.
El Gobierno enfrenta indicadores económicos adversos, como una inversión externa directa de 1.800 millones de dólares en el primer trimestre, una capacidad ociosa en la industria textil del 58% y caídas en las ventas de los sectores automotriz y de indumentaria. El crédito al sector privado acumula cinco meses de caída.
En el plano político, el oficialismo evalúa no impulsar proyectos que no tengan seguridad de aprobación o que puedan afectar la imagen del Gobierno. El ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, podría ver postergadas sus iniciativas en sectores como el mercado del libro, las inmobiliarias, el farmacéutico y la vitivinicultura.
El peronismo, por su parte, profundiza su línea de oposición. El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, afirmó que, de volver al poder, revisará las medidas de Milei, incluyendo las votadas por el Congreso, y no descartó expropiaciones o nacionalizaciones. El diputado Agustín Rossi sostuvo que la consigna es retrotraer las reformas aperturistas y defendió el déficit fiscal con financiación monetaria. Máximo Kirchner planteó renegociar los compromisos con el Fondo Monetario Internacional.
En el Gobierno, las declaraciones peronistas fueron recibidas con satisfacción, aunque el último debate evidenció que un sector de la población apoya la intervención estatal, lo que limita los beneficios de la polarización.
