El Banco Central publicó un informe optimista sobre la inflación y el crédito, mientras los operadores muestran preocupación por la escasez de pesos y la caída de los bonos. El presidente de la entidad, Santiago Bausili, atribuyó la volatilidad a un «estrés post traumático» del mercado.
El Banco Central (BCRA) publicó un informe en el que se manifiesta optimista sobre la baja de la inflación, la suba en la demanda de dinero, la estabilidad de las tasas de interés y la recuperación del crédito. En simultáneo, los operadores del mercado se desprenden de bonos de deuda y expresan preocupación por la falta de liquidez.
Durante la jornada del jueves, el dólar cerró 50 centavos por debajo del nivel informal de 1.500 pesos, y las cotizaciones de los bonos, especialmente los de vencimiento más largo, registraron caídas generalizadas.
La falta de pesos fue el tema central en las conversaciones entre operadores. Según estimaciones de la consultora 1816, el stock diario que el BCRA toma en modalidad «repo» marcó un mínimo de siete años, con 0,5 billones de pesos. Ese stock suele subir cuando los bancos tienen mayor liquidez de la necesaria y cae cuando deben utilizar sus pesos.
El Tesoro absorbió 3,7 billones de pesos por encima del monto de deuda que debía renovar, lo que generó críticas a la política contractiva del ministro de Economía, Luis Caputo. La contracara de la falta de liquidez es la volatilidad de las tasas para préstamos de cortísimo plazo, que rondan el 23% contra el 19% de la semana anterior.
La principal sospecha del mercado es que la turbulencia es resultado de la decisión de Caputo de evitar que queden pesos «sueltos» que puedan presionar la inflación o la cotización del dólar. Esa inestabilidad genera inquietud por el temor de que se pueda recrear la situación del año pasado, cuando la volatilidad llevó a un virtual congelamiento de los préstamos al sector productivo.
Una de las versiones que circulan es que la estrategia oficial es forzar un empinamiento de la curva de tasas, de modo que resulte más atractivo para los inversores colocarse en títulos de vencimiento más largo, los que pagan después de la elección presidencial de 2027. Los expertos advierten que, por más que suban las tasas de largo plazo, los bancos estarán limitados por el hecho de que sus depositantes en plazo fijo seguirán con un foco en el futuro inmediato.
Un informe de la consultora Outlier señala «cuestiones que no cierran» respecto de si la iliquidez puede disminuir el riesgo de una dolarización. «Si se quiere minimizar el impacto en actividad, lo que hay que hacer es bajar el impacto en tasas activas y eso se logra desarmando la integración diaria de encajes, algo en lo que hace rato no hay avances», apunta la consultora. Fundamenta su escepticismo en que, en crisis anteriores, si los depositantes deciden dolarizarse, los bancos no tendrán otra alternativa que vender los bonos.
«En ese momento, el Tesoro y el BCRA van a tener que decidir si dejan que las tasas suban en toda la curva o intervienen proveyendo liquidez para aplacar la suba en todos los plazos o en algunos de ellos. Con lo cual, el ‘secar la plaza’ habrá llegado a su fin o habrá que aceptar que la tasa suba y, probablemente, llegado ese punto que también lo haga el tipo de cambio», agrega el informe.
En contraste con ese ambiente, Bausili llamó a una conferencia de prensa en la que repitió los pronósticos optimistas del informe del BCRA. Dijo que había un componente de «estrés post traumático» por parte de los operadores, que temen que pueda recrearse una crisis parecida a la del año pasado. Aseguró que no hay comparación posible entre ambos momentos y reconoció que sí hay un desequilibrio, pero que se corregirá en el corto plazo.
Su explicación sobre la volatilidad de los últimos días fue que el rollover de la licitación del Tesoro, de 144,5%, sorprendió al mercado y generó un temor de iliquidez. Un temor que, según Bausili, es injustificado porque el BCRA está preparado para intervenir y proveer liquidez temporaria.
«Como el año pasado, en un contexto totalmente distinto, habíamos tenido una postura muy agresiva al respecto, creo que muchos participantes del mercado temieron que eso volviera a pasar. En realidad, eso no se manifestó, pero si mirás el detalle de los volúmenes y las tasas de jueves y viernes, se nota que primero hay una aceleración de preocupación, y cuando se dan cuenta que el mercado no se va a desequilibrar, entonces se vuelcan para el otro lado y se exagera, y entonces las tasas del viernes terminaron en el piso al cierre del mercado», fue la explicación del presidente del BCRA.
En una insinuación de que la crisis ya está superada, pidió que «ojalá haya servido para ganar un casillero más de credibilidad».
Mientras el informe del BCRA habla sobre una tendencia a la recuperación de la demanda de dinero y afirma que se profundizará la «remonetización de la economía», los analistas se quejan de que las medidas del Gobierno parecen ir en el sentido opuesto.
El analista Amílcar Collante describió: «El BCRA compró más de 13.300 millones de dólares, emitió 17,7 billones de pesos para comprar esos dólares. Pero retiró casi $10 billones con compras de dólares que el Tesoro le hizo al Central y otros $9 billones vía rollover de deuda en pesos y otras operaciones». Tras remarcar que el dinero tiene variación negativa, concluye que la acumulación de dólares en el BCRA no se hizo junto con la remonetización prometida, sino con una desmonetización de la economía.
Durante la conferencia, los periodistas preguntaron sobre el destino del dinero que el ministro Caputo había absorbido en la licitación del Tesoro y que no se vio en la cuenta que tiene en el BCRA. Bausili respondió: «No creo que hayan desaparecido, puede ser que no los hayan traído acá, pero estoy seguro que si buscamos bien, en algún lado están. Son bastante como para no encontrarlos».
La presunción que circuló en el mercado es que parte de ese monto de 3,7 billones de pesos se canalizó a la banca pública para atenuar el problema de iliquidez.
En otro tramo de la conferencia, Bausili descartó una ayuda a los morosos. Al igual que el presidente Javier Milei, sostuvo que se trata de una «cuestión entre privados» y que cuando el Estado se mete, generalmente «es torpe y acarrea consecuencias no deseadas».
«Lo que nosotros escuchamos del sector privado es que prefieren que no nos metamos en ese sentido también. No es que tenemos una serie de pedidos de solución y no los estamos atendiendo. Estamos escuchando y analizando; por ahora esta nos parece que es la mejor alternativa. Ojalá los números de junio vayan confirmando esta reversión en la tendencia», señaló.
«Es raro que los ratios de morosidad sufran saltos discretos o cambios muy acentuados en el corto plazo. Llevan tiempo y se mueven más como ondas», agregó el titular del BCRA.
Y concluyó: «El monto en pesos del aumento en morosidad perdió significancia o dejó de ser un monto que lastima de una manera significativa a la masa del crédito otorgado. Eso siguió reduciéndose hasta los últimos números que tenemos».
