En las últimas jornadas, economistas vinculados al oficialismo comenzaron a cuestionar el nivel del tipo de cambio y a evaluar un posible ajuste hacia los $1.800, en medio de un debate sobre competitividad e inflación.
El debate sobre el atraso cambiario se extendió en los últimos días entre economistas cercanos al Gobierno nacional. Mientras la administración de Javier Milei mantiene el dólar oficial con un techo de $1.500, algunos analistas afines al oficialismo plantean la posibilidad de un tipo de cambio más alto, cercano a los $1.800, al que denominan «dólar vocero».
La discusión se da en un contexto de caída de la inflación, pero con sectores de la economía real como la industria, la construcción y el comercio mostrando un desempeño débil. En contraste, actividades como Vaca Muerta, la minería y la economía del conocimiento mantienen dinamismo.
Lucas Llach, ex vicepresidente del Banco Central durante la gestión de Mauricio Macri, fue uno de los primeros en abrir el debate. Según sus estimaciones, una corrección del tipo de cambio hacia los $1.800 implicaría un traslado a precios de aproximadamente cuatro puntos porcentuales en seis meses, pero permitiría recuperar competitividad y beneficiaría a sectores como la construcción. Llach también señaló que un dólar más alto podría incentivar a inversores y consumidores a utilizar dólares guardados fuera del sistema financiero.
Salvador Di Stéfano, otro economista cercano al Gobierno, expresó preocupación por el atraso cambiario y su efecto en el sector agropecuario. Indicó que la inflación en dólares de los últimos doce meses fue del 23,3%, lo que deterioró la competitividad de las exportaciones. Sostuvo que el tipo de cambio debería acompañar el ritmo inflacionario para evitar un mayor atraso, lo que llevaría al dólar a acercarse a los $1.800 hacia fin de año.
El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral del Banco Central cayó de aproximadamente 98 puntos hace un año a 85,89 en la actualidad, lo que implica una apreciación real del peso superior al 12% en doce meses. Ese nivel coincide con el registrado antes de la devaluación de diciembre de 2023 y con el de 2017, previo a la crisis de abril de 2018.
Durante junio, alrededor de 1,5 millón de personas compraron aproximadamente u$s2.400 millones para atesoramiento, según datos del Banco Central. Esa demanda privada de dólares se mantiene elevada incluso con la inflación en descenso.
El debate se instala en la previa a las elecciones presidenciales de 2027. Algunos operadores sostienen que el desafío para los próximos meses será evitar que se generalice la percepción de que el tipo de cambio quedó retrasado, ya que eso podría acelerar la demanda de dólares en un contexto de incertidumbre política.
