La liquidación judicial de Alimentos Refrigerados SA (ARSA) activó una puja entre cuatro grupos empresariales por las plantas y marcas de postres y yogures que pertenecieron a SanCor.
La liquidación judicial de Alimentos Refrigerados SA (ARSA) activó una carrera entre cuatro grupos empresariales por las plantas y marcas de postres y yogures que pertenecieron a SanCor. ARSA quebró a fines de 2025 tras fracasar su concurso preventivo, dejando deudas y más de 500 empleos perdidos en sus instalaciones de Arenaza (partido bonaerense de Lincoln) y Monte Cristo (Córdoba). El expediente está a cargo del Juzgado Comercial N° 29, conducido por el juez Federico Güerri.
La cerealera Vicentin presentó una oferta de u$s2,5 millones para quedarse con el paquete completo: las dos plantas industriales, los inmuebles y la totalidad de los registros comerciales. La cordobesa Elcor SA, dueña de Tonadita, ofertó u$s1 millón por la unidad productiva de Arenaza y u$s450.000 adicionales por las marcas que producía ARSA. Tregar y Vacalin solicitaron autorización judicial para inspeccionar las instalaciones de Arenaza antes de elevar sus ofertas.
El atractivo de la subasta radica en las marcas con alto nivel de recordación que llevan décadas en el mercado, como Shimy, Yogs, Sancorito, Sublime, Vida y Lechelita. Sin embargo, el futuro de estos productos no depende solo de quién adquiera la fábrica. En 2016, SanCor vendió su división de productos frescos a Vicentin por cerca de 100 millones de dólares, dando origen a ARSA. La transacción incluyó la transferencia de plantas y marcas del segmento refrigerado, pero SanCor no vendió su nombre comercial: otorgó una licencia de uso de marca para fabricar y comercializar yogures y flanes bajo el paraguas de la cooperativa de Sunchales.
Con la quiebra de ARSA, la empresa posee la titularidad de los registros de las etiquetas Shimy y Yogs, pero carece de derechos sobre el nombre matriz SanCor. Si un competidor como Elcor adquiere la fábrica de Arenaza y el paquete de etiquetas, podrá usar legalmente los nombres Shimy o Yogs, pero no podrá imprimir la palabra SanCor ni utilizar el tradicional óvalo azul y blanco. Para volver a comercializar un SanCor Yogs o SanCor Shimy, el nuevo dueño necesitaría un nuevo contrato de licencia con SanCor, acuerdo que en el ámbito lechero consideran altamente improbable.
Por lo tanto, la operación de venta derivará casi con certeza en un relanzamiento integral de los productos, con rediseño de imagen y packaging, eliminando toda referencia gráfica a SanCor. Los postres y yogures saldrán al mercado bajo la denominación directa de Shimy o Yogs, como marcas independientes, lo que requerirá campañas publicitarias para explicar al consumidor que el producto mantiene la receta y el sabor histórico bajo una nueva identidad corporativa. Cualquier intento de mantener la tipografía o el logo de SanCor sin contrato vigente derivaría en una demanda por infracción de marca.
