El ministro de Economía, Luis Caputo, se opone a las exigencias del Fondo Monetario Internacional de subir el Monotributo y el impuesto a las Ganancias, en medio de tensiones internas en el Gobierno.
En el Gobierno de Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, resiste las presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para aumentar impuestos. Según fuentes oficiales citadas por iProfesional, el FMI exige ampliar la base del impuesto a las Ganancias, aumentar el Monotributo, revisar exenciones del IVA y sostener el superávit fiscal con mayor recaudación. Caputo, en cambio, sostiene que el escenario económico no tolera otro ajuste.
El FMI realizó estas exigencias tras desembolsar un tramo de 1.000 millones de dólares de la segunda revisión del acuerdo de 2025. Los aumentos propuestos buscan incrementar la recaudación en un 3,3% del PBI adicional, unos 20.000 millones de dólares. Sin embargo, en el entorno de Milei y Caputo aseguran que no está en los planes avanzar con esas medidas en el corto plazo.
La preocupación en el Ministerio de Economía se centra en el impacto político y social de una nueva vuelta de tuerca fiscal en medio de una economía que muestra señales de recesión, caída del consumo y problemas de financiamiento. Fuentes cercanas a Caputo señalaron que el ministro transmitió su posición tanto a Milei como a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
En paralelo, se registran tensiones internas. Karina Milei culpa a Caputo por no obtener los resultados económicos prometidos, mientras que Caputo atribuye las peleas internas al asesor presidencial Santiago Caputo. La discusión impositiva se ha vuelto tabú en el Ministerio de Economía y en la Casa Rosada, donde los voceros no tienen instrucciones para hablar sobre el contenido de las recomendaciones del FMI.
El FMI, en su último informe técnico, calificó al sistema impositivo argentino como “complejo, altamente distorsivo e inestable”. Propone que más trabajadores paguen Ganancias, aumentar la carga sobre monotributistas, revisar exenciones de IVA y eliminar gradualmente retenciones y el impuesto al cheque. El Gobierno, por su parte, impulsa una reforma tributaria orientada a bajar impuestos distorsivos como el impuesto al cheque y negociar con provincias y municipios una reducción de Ingresos Brutos y tasas municipales.
Entre los beneficios fiscales que el Gobierno no planea revertir se incluyen el régimen industrial de Tierra del Fuego, la economía del conocimiento, la minería, las exenciones de Ganancias para el Poder Judicial, la baja de Bienes Personales y la eliminación de impuestos internos para autos de lujo. Según estimaciones oficiales, estos privilegios tributarios totalizan unos 35 billones de pesos en el Presupuesto 2026, equivalente al 3,5% del PBI.
