La empresa Lácteos Verónica, propiedad de la familia Espiñeira, registra una deuda de más de 14.000 millones de pesos en cheques rechazados y mantiene sin actividad sus plantas en Suardi, Lehmann y Clason, según datos del Banco Central y denuncias de trabajadores y autoridades locales.
La empresa Lácteos Verónica, del grupo Espiñeira, mantiene paralizadas sus plantas en las localidades santafesinas de Suardi, Lehmann y Clason desde hace varios meses. Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la firma acumula 3.887 cheques sin fondos por un total superior a los 14.000 millones de pesos.
Leandro Gastaldi, intendente de Suardi, declaró a LT9 que el cese de actividades fue planificado con al menos dos años de anticipación: “Ya antes de asumir sabíamos que nos íbamos a enfrentar a esta problemática. Es un conflicto que se viene hablando desde hace dos años”. Gastaldi agregó que, por el freno en la producción, solo en Suardi dejaron de circular aproximadamente 220 millones de pesos mensuales.
El intendente también afirmó que los propietarios rechazaron ofertas de compra, como la de la firma Bresialat, que ofrecía el valor de tasación de las plantas. “Si no vendieron antes sin conflicto, ¿por qué lo harían ahora? La vía es exigir la venta o avanzar hacia una expropiación por el término de dos años bajo una forma de alquiler”, sostuvo.
En una reunión realizada en días recientes, Gastaldi, los senadores provinciales Felipe Michlig y Alcides Calvo, el ministro de Trabajo de Santa Fe Roald Báscolo, el secretario de Lechería Carlos De Lorenzi, productores afectados y abogados acordaron centralizar todas las demandas penales en una sola causa judicial. Según medios locales, los participantes coincidieron en que existen elementos para avanzar en la Justicia penal y acceder a los traspasos y movimientos financieros de la firma. También se denunció que los propietarios habrían desviado capitales hacia “Becerra”, otra línea comercial del mismo grupo.
Lácteos Verónica adeuda cuatro meses de salarios completos a sus 700 empleados, quienes reportaron la suspensión de aportes patronales y jubilatorios, así como la pérdida de la obra social. Un grupo de 150 productores de leche de Santa Fe reclama el pago de mercadería entregada y no abonada, con una deuda estimada en 60 millones de dólares.
Además de los cheques sin fondos, la empresa mantiene deudas con entidades de crédito como Catalinas, Credibel y Trend Capital, y con los bancos Nación, BBVA, Santander, Galicia y Macro, entre otros.
