El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaró en privado a periodistas que el caso Koldo es «grave», pero que se trata de un «caso aislado» y no algo «generalizado» como en el PP.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admitió en privado que el caso Koldo «es grave», según declaraciones recogidas por El País. Sánchez sostuvo que se trata de un «caso aislado» y no algo «generalizado» como en el Partido Popular (PP).
Durante su viaje a Brasil y Chile, Sánchez transmitió a los periodistas su lectura sobre el primer gran escándalo de corrupción en el seno de su Gobierno desde 2018. «Lo que hay que hacer es atajarlo y dimensionarlo. Este Gobierno ha hecho mucho a favor de la ejemplaridad en política. No hay corrupción sistémica como con el PP», afirmó.
El presidente agregó: «Aquí, los tiempos de M. Rajoy se han acabado. Nuestra respuesta ha sido contundente y demuestra que nosotros no tenemos nada que ver con lo que hizo el PP. El PP atacaba a los jueces, espiaba a los denunciantes. Utilizó a la policía para investigar a quien denunciaba, como vimos en el caso Kitchen. Nosotros colaboramos con la justicia, no amparamos la corrupción, planteamos una comisión de investigación que el PP no ha apoyado».
Sánchez señaló que él y su partido actuaron de forma «contundente» ante la investigación judicial en curso. Puso dos ejemplos: el pedido de dimisión a José Luis Ábalos, exministro de Fomento y ex secretario de organización del PSOE, por su «responsabilidad política» en el caso, y la apertura en el Congreso de una comisión de investigación para examinar todas las contrataciones públicas durante la pandemia.
El líder socialista defendió a la presidenta del Congreso, Francina Armengol. «Ha dado explicaciones. Su Administración reclamó el dinero. Es el Gobierno del PP el que ha hecho decaer esa reclamación y tendrá que dar explicaciones. Tiene todo mi apoyo», declaró.
A su juicio, «la oposición está en una campaña de intoxicación que pasa incluso por mi mujer. Justo ahora que se cumplen 20 años del bulo del 11-M, vemos que la derecha usa la intoxicación como forma de hacer política».
