La política monetaria y cambiaria del Gobierno recibe críticas de economistas y operadores por el aumento de las tasas de corto plazo y la intervención en el mercado de cambios.
La política monetaria y cambiaria del Gobierno está recibiendo críticas por parte de economistas y operadores del mercado financiero. Las tasas de cortísimo plazo subieron desde el entorno de 24% hasta un pico de 38%. En este contexto, se acusa a Luis Caputo y Santiago Bausili de priorizar el mantenimiento del dólar por debajo del nivel informal de $1.500, lo que podría afectar el mercado de crédito.
Se generó expectativa sobre una posible volatilidad en el tipo de cambio debido a una puja entre el Banco Central y los inversores de bonos dólar linked, ante un vencimiento masivo la semana próxima.
El tema es objeto de debate desde hace varias semanas. El Gobierno relativizó las quejas de los bancos por la falta de liquidez en el sistema. Bausili, en una conferencia de prensa del Banco Central, calificó el nerviosismo del mercado como falta de liquidez en los bancos. Desde su punto de vista, no se repetirá una turbulencia financiera como la del período pre-electoral del año pasado, porque el BCRA aplicará herramientas para proveer liquidez.
En las últimas jornadas, los bancos no parecen haber tomado en serio el mensaje de Bausili, o los instrumentos del Central se están quedando cortos.
Canje de bonos del Gobierno con baja adhesión
El martes se llamó a un canje para los inversores que tenían bonos “dólar linked” –nominados en pesos pero ajustan con el tipo de cambio más un premio–. La semana próxima vencen títulos por un valor equivalente a u$s3.968 millones.
El Tesoro ofreció nuevos bonos con vencimiento más largo para “rollear” la deuda. La adhesión al canje fue del 34% del volumen. En consecuencia, el Tesoro deberá pagar u ofrecer otros bonos por un valor equivalente a u$s2.614 millones. Además, vence deuda en pesos, por lo que la licitación del Tesoro deberá hacer frente a obligaciones por unos $14 billones.
Pulseada entre el Banco Central y los bonistas
Los bonos dólar linked fueron creados para cubrir a los inversores del riesgo devaluatorio. En momentos de turbulencia cambiaria, suelen tener demanda alta. No es lo que ocurre actualmente, porque el mercado interpreta que el gobierno mantendrá bajo control al tipo de cambio y que pagará una tasa atractiva para los activos pesificados.
En las últimas semanas se observan síntomas de que no existe tanta confianza sobre el sostenimiento del plan económico a mediano plazo. Uno de esos síntomas es la intervención del BCRA para frenar el dólar en los días previos a la fijación del tipo de cambio que se reconocerá a los inversores de los bonos DL.
Cuanto más alta esté la cotización del dólar mayorista, mayor será la ganancia de los bonistas. Por eso, estos tratan de empujar la cotización al alza, interviniendo en el mercado de cambios. En sentido opuesto, el Banco Central trata de contener la cotización.
Una de las herramientas del BCRA es la venta de bonos del Banco Central. Esto genera el efecto de bajar el precio de los bonos y, por lo tanto, torna más atractiva su tasa de retorno. En otras palabras, deriva liquidez hacia los bonos, lo cual neutraliza la presión cambiaria.
Esa operación tiene costos: la contracara de vender bonos es la absorción de pesos del mercado, lo que agrava el problema de iliquidez e incentiva la suba de tasas en el sistema financiero.
Desde el año pasado, economistas critican esta operación porque consideran que constituye un “regalo” al mercado por el bajo costo al que se vendían los títulos DL. Además, cada vez que el BCRA saca un bono DL de su cartera y lo vende en el mercado, transforma deuda intra estatal en deuda con los privados.
Intervención en el mercado de futuros
A pesar del esfuerzo del BCRA por hacer más atractivos los bonos DL, su intervención no fue suficiente para llevar calma. Los analistas interpretaron que el bajo nivel de adhesión al canje ofrecido por el Tesoro refleja esa situación.
Los analistas afirman que la jugada del Central está perdiendo eficacia debido a la suba de los rendimientos en los bonos de renta fija en pesos, como la Lecap. El premio que pagaba el bono DL era de 0,44 puntos de tasa efectiva mensual, pero ahora se redujo a 0,05 puntos.
La segunda estrategia de la entidad dirigida por Bausili es la intervención en el mercado de futuros del dólar. Este miércoles, en el Matba Rofex hubo operaciones por 1,4 millones de contratos, con lo que el interés abierto aumentó en 130.000 contratos.
Los analistas lo consideran un volumen inusualmente alto para un día lejano a fin de mes. Traducido a plata, son u$s130 millones en una sola jornada.
Esa intervención del BCRA trae como consecuencia una caída en las cotizaciones previstas a futuro, o sea, una caída en la tasa de interés implícita, que es el costo financiero que pagan los inversores para comprar ese “seguro anti devaluación”.
Ya ocurrió en las últimas licitaciones del Tesoro que el BCRA intervino con fuerza, bajando la tasa implícita al terreno negativo, porque llevaba al contrato del dólar por debajo de la cotización de mercado.
En esos casos, el BCRA empuja al mercado a la compra de bonos en pesos, porque además de la tasa que paga el título, el inversor obtiene un premio extra. En este momento, la tasa implícita para los plazos más cortos se ubica en 21%, el nivel de inflación que espera el mercado según la encuesta REM. Hay expectativa de que esa tasa pueda caer a medida que se acerque la fecha de fijación de valor para los bonos DL.
Caída en la compra de divisas del BCRA
Otro síntoma es la abrupta caída en el volumen de compras de dólares por parte del BCRA. Después de haber cerrado julio con un promedio de compras diarias de u$s108 millones, se registró una caída en las compras de reservas.
Esa caída era esperable por una cuestión estacional vinculada a la liquidación de la exportación agrícola. Sin embargo, la magnitud de la caída lleva a los economistas a sospechar que el BCRA evita conductas que puedan presionar al tipo de cambio.
En ese punto se centra el debate. Son cada vez más los analistas que afirman que si el gobierno permitiera una flotación más libre, no habría tantas distorsiones en el mercado de tasas y habría margen para bajar el costo del crédito. La crítica más escuchada es que la suba de tasas no funciona como aliciente para que el público se desprenda de los dólares.
“No sólo no lograron evitar la discusión del rolleo de deuda en la etapa pre-electoral, sino que la adelantaron un año. Vamos a empezar a hablar de cuánto rollea o no el Tesoro y qué tasa ridícula paga”, dijo un ejecutivo de banco influyente en las redes.
Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, sostuvo que la suba de tasas es una consecuencia de querer fijar al tipo de cambio. “La tasa ajusta en consecuencia, porque no se pueden fijar las dos (tasa y tipo de cambio) a la no tan larga”, argumentó.
Nau Bernues, de la firma CFA, opinó que la situación se mantendrá hasta que el BCRA vuelva a comprar dólares en cantidad y vuelque pesos al mercado que mitiguen la baja liquidez. Desde su punto de vista, la iniciativa de permitir los préstamos en dólares a los no exportadores tiene como objetivo que aumente la oferta de divisas.
La inquietud volvió al mercado. No hay una expectativa devaluatoria de corto plazo, pero sí una certeza generalizada de que esa tranquilidad cambiaria costará cada vez más cara.
