El emprendedor cordobés Rodrigo Vázquez trajo desde China un sistema automatizado que ya es furor en varios países. Las primeras cuatro máquinas ya están en el país y proyectan instalar 16 para fin de 2026.
La primera máquina expendedora capaz de imprimir fundas personalizadas para celulares en menos de 3 minutos desembarcó en Argentina. El sistema, que ya es furor en Asia, Europa y varios países de Latinoamérica, promete convertirse en una nueva oportunidad de negocio para aeropuertos, shoppings y puntos de alto tránsito.
Rodrigo Vázquez, emprendedor cordobés fundador de Griffin —empresa con más de 20 años en el rubro de accesorios para celulares y 6 locales entre Córdoba Capital y Villa Carlos Paz— viajó a China en 2025. Durante una de las ferias internacionales más grandes del mundo, descubrió este fenómeno: filas de personas esperando para imprimir su funda personalizada. Fue su momento “eureka”.
Los costos bajos, la ausencia de empleados y un negocio prácticamente automatizado hicieron que Vázquez viera una oportunidad única para el mercado argentino. A partir de allí, comenzó un proceso de varios meses para adaptar el sistema al mercado local, desarrollando una línea propia de fundas compatible no solo con iPhone, sino también con Samsung, Motorola y Xiaomi, algo clave para la región.
Hoy ya hay 4 máquinas en Argentina: una instalada y funcionando en Villa Carlos Paz, dos confirmadas (una de ellas en el Aeropuerto Internacional de Córdoba) y una cuarta en proceso de cierre. El objetivo es terminar 2026 con 16 expendedoras instaladas en distintas provincias.
La máquina imprime en menos de 3 minutos, incluso con relieve. Los usuarios pueden elegir diseños o cargar sus propias fotos. Cada máquina tiene un precio de u$s12.700. La funda se comercializa al público a $25.000, y el punto de venta obtiene una rentabilidad del 18% por cada funda (sin contar internet y tintas). Según la empresa, hoy imprimen entre 17 y 25 fundas por día. Con 20 fundas diarias, se podrían facturar más de $15.000.000 por mes.
“Pero lo que más nos sorprendió no fueron solamente las ventas —cuenta Rodrigo—. Pensábamos que el fuerte iba a ser el consumidor final haciéndose fundas con fotos personales, pero empezamos a ver algo mucho más grande”. Los casos de uso se multiplicaron más allá del consumidor final: “Se transformó en una experiencia y fue un boom que no esperábamos”, agrega.
En un contexto donde muchos comercios tradicionales enfrentan caída del consumo y costos altos, este formato automatizado puede ser una alternativa real para emprendedores e inversores. La máquina necesita poco espacio, conexión a internet y reposición de stock. Todo se controla desde una app que muestra ventas, stock, estadísticas y funcionamiento en tiempo real.
“La repercusión nos sorprendió muchísimo. Ya recibimos consultas desde Buenos Aires, Mendoza, Salta, Santa Fe e incluso Uruguay”, dice Vázquez. La empresa busca desarrollar la primera red nacional de expendedoras de fundas personalizadas y está en busca de socios estratégicos. La gran pregunta es si este es un negocio particular o si estamos frente a una oleada de máquinas expendedoras automatizadas que permitan generar ingresos con costos ínfimos.
