El exministro José Luis Ábalos profundizó sus críticas a la cúpula del PSOE en varias entrevistas, al tiempo que confirmó su pase al Grupo Mixto y negó que su decisión responda a motivos económicos o de aforamiento.
Mientras Pedro Sánchez se defendía en el Congreso de los ataques del PP por su supuesta complicidad en el caso Koldo, el exministro José Luis Ábalos profundizó en distintas entrevistas periodísticas (Onda Cero, TVE y RAC1) sus cuestionamientos a la cúpula del PSOE por intentar echarlo “por la puerta de atrás” y por endosarle la responsabilidad política de las maniobras ilegales de su asesor.
Ábalos calificó a Pedro Sánchez y al partido de “populismo justiciero” y de “impulsividad” ante la necesidad de mostrar una “mayor autoexigencia” en casos de corrupción. “Cuál es el límite de mostrar que hay una mayor autoexigencia. Estos gestos a dónde nos llevan. Es un populismo justiciero, pero eso no es justicia. La justicia es todo lo contrario a la impulsividad. Claro que se tiene que ser contundente, pero la contundencia es la aplicación de la ley con sus garantías, sino estamos hablando de escarmiento”, señaló en Onda Cero.
Sobre su relación con quien hasta la semana pasada era su mano derecha, Ábalos explicó que era un compañero de Navarra que venía “acreditado” por los compañeros de esa región, tierra del hoy secretario de organizaciones, Santos Cerdán. “Santos está igual que yo, estamos en la misma situación”, aclaró, en un intento por equiparar las “responsabilidades políticas” que el partido le achaca solo a él.
En otro pasaje de la entrevista, adelantó que pese a estar en el Grupo Mixto, seguirá con esa disciplina y cumplirá con las orientaciones de voto del PSOE: “No quiero ser un problema de mayoría para el Gobierno en el Congreso”. El exministro negó que su atrincheramiento se deba a una cuestión económica (mantener su salario como diputado) o a su aforamiento como escudo institucional. “No es esa cuestión. La cuestión es la afectación política. No se resuelve en este caso lanzándome a mí de este modo porque no va a parar la cacería. Es entrar en una dinámica infernal. Lo que hay que hacer es forzar el cumplimiento de la ley. Esto no se resuelve con impulsos, aspavientos y ruido sino con rigor y mucha serenidad”, explicó.
El ex número dos del partido dijo que no tiene “ninguna manta” de la que tirar y que no supone una bomba de relojería para Sánchez, como se ha dicho. “Lo único que me pide el cuerpo es defenderme”. Reconoció que no hay “ningún precedente” de un exministro en un Grupo Mixto, pero lo justificó en el inédito “órdago público” de sus compañeros señalándole la puerta de salida. “No me quedaba más remedio después de eso pero no estaba aceptando irme sin más. El principio de inocencia es para los acusados, yo no lo estoy. Y sobre el concepto de responsabilidad política… siempre a alguien que ha tenido responsabilidad le podemos sacar eso, ¿cómo acotamos ese concepto?”, se preguntó.
Consultado por su relación con Sánchez, admitió que no habla desde que se desató la crisis. “No me gusta importunar con esto, también tiene que haber sido muy duro para él, y está siendo duro todo esto”, respondió. Y concluyó: “Yo entiendo las cosas, suelo entenderlas, lo cual no quiere decir que el entenderlas me lleve a compartirlas. Pero aquí yo no veo nada contra mí, pero el problema es que intentando tener una decisión política para responder a este caso, pues incluya mi sacrificio, eso es lo que no comparto, no comparto esa decisión”.
