Un grupo de seis gobernadores explora la conformación de un espacio político que se presente como una opción equidistante del oficialismo y el peronismo tradicional. La posible inclusión del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y el rol de Mauricio Macri son algunos de los factores en discusión.
En un contexto de intensa actividad política, un grupo de seis gobernadores analiza la construcción de un frente de centro que busque romper con la polarización actual entre el oficialismo de La Libertad Avanza y el peronismo de Unión por la Patria. La iniciativa, aún en etapa embrionaria, retoma la lógica del espacio «Provincias Unidas» y reúne a dirigentes de distintos orígenes partidarios.
Entre los nombres que suenan se encuentran los gobernadores Ignacio Torres (Chubut, PRO), Maximiliano Pullaro (Santa Fe, UCR), Carlos Sadir (Jujuy, UCR), Gustavo Valdés (Corrientes, UCR) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Una de las incógnitas centrales es el papel que podría desempeñar el mandatario cordobés Martín Llaryora, quien explora simultáneamente un acercamiento al peronismo tradicional en su provincia.
En este espacio también participan figuras como el diputado y exgobernador Juan Schiaretti y el expresidente Mauricio Macri. Según fuentes cercanas al espacio, el objetivo es ofrecer una alternativa electoral que capture el voto moderado desencantado con los polos actuales. Sin embargo, desde el entorno de algunos de los involucrados se relativiza la madurez de las conversaciones y se señala la necesidad de que cualquier propuesta mire hacia el futuro.
La posibilidad de una candidatura presidencial de Macri es uno de los temas que se evalúan, aunque existen resistencias dentro del propio espacio. Por otro lado, Llaryora mantiene abiertas todas sus opciones para 2027, entre las que se incluyen buscar la reelección en Córdoba o una candidatura nacional, ya sea dentro del peronismo o liderando la alternativa de centro.
Este movimiento político se da en paralelo al anuncio del presidente Javier Milei de enviar al Congreso un proyecto de reforma electoral que incluye la eliminación o suspensión de las PASO. Desde la oposición, esta iniciativa es interpretada como una maniobra que dificultaría la consolidación de grandes polos opositores y haría más opaca la construcción de alianzas, al depender de acuerdos de cúpula sin el mecanismo de las primarias.
El oficialismo, por su parte, no cuenta con los votos necesarios para aprobar la reforma sin el apoyo de bloques como el PRO y la UCR, que históricamente han utilizado las PASO para dirimir candidaturas. El debate sobre el financiamiento partidario también genera discusión, con advertencias sobre una mayor exposición de las campañas a fondos privados.
