Con un presupuesto estimado de 86,75 millones de dólares, la fuerza busca adquirir 400 vehículos 4×4 para reemplazar los históricos Unimog, en un proceso de modernización de su capacidad logística.
El Ejército Argentino puso en marcha un proceso de licitación pública para la compra de 400 camiones tácticos 4×4, con un presupuesto estimado de 86,75 millones de dólares. La iniciativa, gestionada por el Ministerio de Defensa, tiene como objetivo modernizar la capacidad de transporte y despliegue de la fuerza en terrenos complejos.
El plan central es iniciar el retiro programado de los emblemáticos Mercedes-Benz Unimog 416 y 421, incorporados desde fines de la década de 1960 y que han sido la columna vertebral logística del Ejército. La vida útil técnica y económica de gran parte de este parque automotor se encuentra agotada tras más de 40 años de servicio.
La licitación se orienta a la adquisición del modelo Unimog U4000, un vehículo que ya superó las evaluaciones técnicas operacionales realizadas por la fuerza durante el año pasado. Según la información oficial publicada en Argentina.gob.ar, se trata de una «compulsa pública para participar en la evaluación técnica de vehículos para el Ejército».
El proceso se enmarca en los planes de actualización y modernización de las fuerzas armadas. Para el Ejército, el objetivo es renovar el parque automotor, manteniendo y mejorando características técnicas para responder a las exigencias operacionales actuales.
Como paso previo a una probable adquisición, se realizará una Evaluación Técnica Operacional (ETO) a cargo de la Dirección General de Organización y Doctrina. Esta evaluación, con una duración mínima de 35 días, permitirá determinar la aptitud del material para operar en los variados ambientes geográficos del país y contribuir a la confección de una proyección de componentes que podrían ser desarrollados localmente en un proceso de transferencia de tecnología.
Según fuentes del sector, el plan se destaca por su volumen y se divide en varias etapas. Los nuevos modelos ofrecen mejoras sustanciales en torque, sistemas de frenado neumático y tecnología de protección para el personal. El financiamiento provendría del FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa), herramienta diseñada específicamente para la recuperación de capacidades militares.
Además, se analiza el impacto logístico de esta compra, con el objetivo de estandarizar la flota para reducir costos de mantenimiento y simplificar la cadena de suministro de repuestos.
Este anuncio se suma a la reciente recepción de un lote menor de 48 unidades más un adicional de 16 vehículos gestionados previamente. Sin embargo, el salto a 400 unidades marca un cambio de escala y, para las empresas del sector automotriz y de defensa, representa el contrato más importante del primer semestre de 2026.
La operación tiene también una lectura económica, ya que la incorporación de estos activos exige un esquema de servicios de postventa y mantenimiento que puede impulsar inversiones en talleres locales y capacitación técnica.
Desde el Ministerio de Defensa sostienen que esta inversión es «disruptiva», recordando que la última vez que el país realizó una compra masiva de vehículos de campaña de esta envergadura fue hace 50 años.
