Entidades financieras desarrollan cuentas y aplicaciones específicas para niños y adolescentes, promoviendo la inclusión y educación financiera temprana.
El avance de las aplicaciones financieras ha llevado a los bancos a dirigir su atención a un público que antes no era prioritario: los menores de 18 años. Con productos adaptados, interfaces digitales amigables y propuestas educativas, las entidades buscan captar clientes desde edades tempranas.
Actualmente, varias entidades bancarias ofrecen cuentas para menores, vinculadas a un adulto responsable. Estas cuentas, que generalmente no tienen costo de mantenimiento, incluyen una caja de ahorro en pesos y, en muchos casos, una tarjeta de débito asociada, permitiendo operaciones básicas bajo supervisión.
Algunas instituciones complementan su oferta con tarjetas prepagas, donde los adultos pueden cargar un monto específico para que el menor utilice, evitando riesgos de endeudamiento. Las aplicaciones móviles destinadas a este segmento suelen tener diseños simples e incorporan funciones educativas, como categorización de gastos, metas de ahorro y notificaciones. Muchas permiten a los padres monitorear movimientos y establecer límites.
Paralelamente, los bancos están desarrollando contenidos educativos a través de talleres, juegos interactivos y cursos en línea, con el objetivo de enseñar conceptos financieros básicos. También se ofrecen beneficios como descuentos en plataformas de streaming, videojuegos y tecnología, junto con programas de recompensas o «cashback».
Según análisis del sector, esta estrategia busca fidelizar clientes a largo plazo y captar un segmento con alto potencial de crecimiento, dado el volumen de menores aún no bancarizados. Especialistas destacan que el éxito de estas herramientas depende en gran medida del acompañamiento familiar para una educación financiera efectiva.
En Argentina, la competencia en este segmento incluye tanto a bancos tradicionales como a billeteras virtuales y fintech, las cuales también permiten operaciones para menores con autorización parental, ampliando las opciones disponibles más allá del sistema bancario convencional.
