El Banco Central mantiene el tipo de cambio mayorista en torno a los $1.513,5 mediante intervenciones en el mercado cambiario. La estrategia, basada en el régimen de flotación sucia implementado en Perú desde 1990, busca evitar oscilaciones bruscas en la cotización del dólar.
El precio del dólar se mantiene en torno a los $1.500 desde hace aproximadamente tres meses. El tipo de cambio mayorista se ubica en la actualidad en $1.513,5, por debajo de la banda máxima de flotación establecida por el Banco Central (BCRA), que se actualiza según los datos de inflación de dos meses previos y hoy está estipulada en torno a los $1.900, un 25% por encima del valor actual en el mercado.
En septiembre, el precio del dólar aumentó 0,3% y en lo que va de 2026 acumula un incremento de 3,9%, mientras que la inflación en los primeros ocho meses del año superó el 21%. Desde hace unos nueve meses, el BCRA compra divisas para las reservas de manera continua y suma más de u$s14.250 millones.
El plan del BCRA para mantener el dólar en calma
Desde la autoridad monetaria, el argumento es que este modelo resulta exitoso porque el mercado no puede conocer dónde se encuentra el nivel de precio del dólar que se busca establecer, por lo que los actores de la plaza cambiaria no pueden especular para ganar dinero con la intermediación en la compra y venta de billetes estadounidenses.
En el Banco Central sostienen que esta imprevisibilidad respecto al comportamiento del valor cambiario es tomada de manera positiva por la City y que brinda confianza, porque entienden que no se está realizando con fines especulativos o políticos, sino que la intervención de la entidad regulatoria tiene como objetivo el buen funcionamiento del mercado. Es decir, se intentan evitar saltos cambiarios e impedir que haya volatilidad sin fundamentos, para sostener un equilibrio de todas las variables y que no haya nerviosismo en la economía.
Queremos mostrar que es simétrico el mercado, que el precio del dólar puede subir o bajar, por lo que se puede perder dinero si se apuesta a comprar de manera especulativa, detalla una fuente del BCRA.
Mientras tanto, la entidad considera que no es tan malo controlar la cotización cambiaria con intervenciones en el mercado financiero para mantener arbitrado y calmo al valor del billete, sin generar impacto en la liquidez. Al mismo tiempo, en un momento de baja liquidación de divisas del campo, se suman compras simbólicas de dólares para las reservas, que no mueven la aguja en cantidad, pero que tranquilizan las expectativas y calman a la City.
Para fin de año se estima un controlado movimiento para el tipo de cambio mayorista, ya que en el mercado de futuros y opciones del Matba-Rofex (A3) se prevé un valor de $1.607 para fin de diciembre.
Cómo es el modelo peruano para controlar el dólar
Este sistema de flotación sucia, o control administrado del precio del dólar, implementado por el Banco Central, está inspirado en el sistema que implementó Perú desde 1990, en el marco de las reformas de estabilización monetaria iniciadas tras la hiperinflación de finales de los años ochenta.
El sistema de flotación sucia (o flotación administrada) en Perú es un régimen cambiario híbrido en el que la cotización del dólar se determina principalmente por la oferta y la demanda del mercado, pero con la intervención estratégica del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ante fluctuaciones bruscas.
En la práctica, este sistema funciona mediante dos componentes básicos:
- Mecanismo de mercado con contención: a diferencia de un régimen de flotación limpia (donde la moneda oscila libremente sin intervención alguna), o de un tipo de cambio fijo (donde el Estado impone una tarifa rígida), la flotación sucia permite que la moneda fluya, pero dentro de márgenes no drásticos establecidos por el regulador.
- Intervención contracíclica: el BCRP actúa como un amortiguador, es decir, cuando el dólar tiende a caer de forma acelerada, la autoridad monetaria peruana entra al mercado a comprar dólares. Por el contrario, cuando el precio del dólar sube repentinamente, la entidad vende divisas.
En resumidas cuentas, el objetivo central no es defender un valor predeterminado para el dólar, sino frenar la volatilidad excesiva frente a crisis internacionales o movimientos especulativos. De esta forma, se protege la estabilidad del sistema financiero, evita desbalances en personas y empresas con deudas en dólares, y permite al país acumular reservas netas como respaldo económico ante posibles crisis.
En este caso, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) busca garantizar la estabilidad monetaria y fortalecer el valor del sol peruano mediante el régimen de flotación sucia, el cual permite que el precio del dólar sea determinado por el mercado mientras la autoridad interviene estratégicamente para evitar variaciones bruscas. Así, a través de la compra y venta de divisas, el banco mitiga los efectos de crisis internacionales y previene fenómenos como un salto en la inflación o del precio del dólar.
