Con una inflación mensual de 1,7% en agosto, la más baja en 14 meses, y un tipo de cambio con escasa variación, los plazos fijos tradicionales ofrecen tasas nominales anuales de hasta 24%, lo que representa rendimientos mensuales de hasta 1,97%. Analistas prevén que la tendencia se mantenga en los próximos meses.
La confirmación oficial de que la inflación mensual de agosto fue de 1,7%, la más baja de los últimos 14 meses, junto con un precio del dólar que se mantiene con escasa variación en los últimos días, posiciona al plazo fijo tradicional en pesos como una alternativa de inversión que capta la atención de los ahorristas. En algunos bancos, la tasa ya arroja un rendimiento positivo.
En las últimas semanas, las tasas que pagan los bancos para las colocaciones en pesos subieron levemente, lo que incrementa el atractivo de los depósitos. En bancos líderes, los plazos fijos tradicionales a 30 días ofrecen una tasa nominal anual (TNA) de hasta 22%, lo que genera una ganancia mensual de hasta 1,8%. En bancos más pequeños, las tasas alcanzan hasta 24% de TNA, con una rentabilidad máxima de 1,97%.
La inflación de agosto, informada por el INDEC, fue de 1,7%, la cifra más baja desde junio del año pasado, lo que convierte la renta en pesos en positiva para muchos plazos fijos. Este dato indica que, después de más de un año, el plazo fijo recuperó poder adquisitivo frente a los precios de la economía.
Otro factor que incide es la escasa variación del dólar: en septiembre avanza apenas 0,3% y en lo que va de 2026 asciende 3,4% al público. La compra diaria de divisas por parte del Banco Central para acrecentar reservas, sostenida desde enero, contribuye a la calma cambiaria.
«Se siguen renovando los depósitos a plazo con normalidad en los bancos, pero esta situación de calma cambiaria y descenso de los precios al consumidor los vuelve más atractivos. Igual, casi siempre, la gente compara la tasa de plazo fijo con la expectativa de evolución del dólar más que con la inflación», declaró un ejecutivo de un banco privado a iProfesional.
Fernando Baer, economista jefe de la Consultora Quantum, afirmó: «Con esta perspectiva de tipo de cambio y de inflación, las tasas de 1,8% mensuales vuelven a ser atractivas para las colocaciones en pesos. La tendencia es que la inflación baja».
En cuanto a las perspectivas, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, basado en una encuesta a 47 economistas privados, proyecta una leve suba de la inflación en septiembre a 1,8%, nivel que es igualado o superado por algunos plazos fijos de bancos pequeños. Para octubre, se espera que el índice de precios al consumidor vuelva a 1,7%.
Camilo Tiscornia sostuvo: «Si la inflación se mantiene por estos niveles, algo que creo que es probable, el plazo fijo y los instrumentos en pesos son atractivos, porque me parece que le pueden ganar a la inflación. Algo que ayuda también un poco e incentiva a algún pasaje de dólares a pesos». Y agregó que las tasas en pesos «quedaron un escalón un poquito más alto después de lo que subieron en el mes de agosto y con inflación que está un poco más baja. Por lo que, realmente, se han vuelto más atractivas».
En el mercado de futuros y opciones del Matba-Rofex (A3), el tipo de cambio mayorista se negocia a $1.527 para fin de septiembre, lo que implicaría un ascenso de 1,2% en el mes. Para octubre, se opera en $1.553, con un incremento implícito de 1,7%. Hoy el billete mayorista se ubica en $1.513, mientras que los contratos a diciembre lo sitúan en $1.609.
Tiscornia concluyó: «El dólar está un poco más volátil, el Gobierno ahora deja subir un poco al mayorista, baja algunos días, entonces está más incierto el dólar. Igual, no se cree que vaya a haber algún movimiento muy drástico. Entonces, en ese contexto, es como que las inversiones en pesos vuelven a ganar un poco de atractivo».
Darío Rossignolo, economista y profesor de Finanzas Públicas en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), señaló: «La estabilidad del tipo de cambio nominal, junto con la baja de la tasa de inflación, hacen que el rendimiento real de las colocaciones financieras tradicionales se recupere. Es muy importante monitorear la evolución de la demanda de dinero en función de las expectativas sobre el nivel de actividad y de la misma en relación con la compra de divisas por parte del sector privado y público, junto con la necesidad del Banco Central de acumular reservas».
Rossignolo añadió que para los próximos meses se debe observar «qué pasa con los datos de inflación y el comportamiento de los superávits fiscales y externos y las expectativas sobre las tasas de interés internacionales».
Eric Ritondale, economista de Puente, indicó que el test central pasa por «sostener estos registros en un contexto donde las previsiones privadas anticipan cierta persistencia y resistencia para quebrar el piso del 1,5%-2% de inflación. No obstante, los indicadores de alta frecuencia muestran que la preservación de este rango resulta crecientemente probable en el corto plazo, sustentada en el ancla fiscal y cambiaria».
Julián Neufeld, economista en la fundación Libertad y Progreso, aclaró que en agosto la suba estuvo «repartida» entre «lo que queda de la inflación de fondo, que responde a los precios de los regulados y la interacción entre la oferta y la demanda de pesos. Es por esto que de cara al futuro monitoreamos de cerca la situación del tipo de cambio, cuyos aumentos de los últimos meses vienen presionando al alza a alimentos y bebidas no alcohólicas, que es el rubro que más ponderación tiene sobre la canasta general y las canastas de pobreza e indigencia».
