El Gobierno de Javier Milei busca impulsar el crédito y la inversión sin recurrir a la emisión de pesos, en un contexto de estabilidad macroeconómica y de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El presidente Javier Milei continuará con el plan económico diseñado tras la salida de Manuel Adorni del Gobierno. Ese plan incluye el envío al Congreso de proyectos de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y una nueva versión del blanqueo fiscal, según informaron fuentes oficiales.
A 15 meses de las elecciones presidenciales, en las que Milei buscará la reelección, el Gobierno enfrenta un nuevo desafío: transformar la estabilidad cambiaria y de precios en crédito, consumo, inversión y crecimiento. Según el Indec, los salarios registrados aumentaron un 1,8% en mayo, mientras que la inflación fue del 2,1%.
Hasta ahora, la gestión de La Libertad Avanza logró el equilibrio fiscal, ordenó la emisión monetaria y desaceleró la inflación. Sin embargo, el mercado interno sigue estancado y varios sectores industriales registran caídas. La prioridad oficial fue estabilizar la economía, no expandir la actividad.
El nuevo plan del Gobierno busca permitir una mayor disponibilidad de dinero sin emitir pesos para financiar gasto público. Economistas como Carlos Melconian sugieren aprovechar la compra de divisas del Banco Central para generar expansión monetaria compatible con una inflación en descenso. Esto podría aumentar los préstamos hipotecarios, prendarios, personales y para capital de trabajo.
Por ahora, el Ministerio de Economía absorbió pesos en la última licitación de deuda para evitar liquidez excesiva. La estrategia oficial apunta a que la desinflación permita un mayor consumo y un descenso de las tasas de interés de los créditos, incluso con elevada morosidad.
En paralelo, el Gobierno apuesta a mejorar el acceso al financiamiento externo. La reducción del riesgo país y las mejoras en la calificación crediticia de Argentina abren la posibilidad de refinanciar vencimientos de deuda en condiciones más favorables. Grandes proyectos en energía, minería y litio prometen un ingreso creciente de dólares en los próximos años.
El ingreso de divisas serviría para sostener la estabilidad cambiaria y expandir la actividad sin la tradicional restricción externa. Sin embargo, el proceso depende de la disciplina fiscal, la reducción del riesgo país y la profundización del sistema financiero.
