La Ley de Inocencia Fiscal introduce modificaciones en los umbrales de delitos tributarios y busca reducir la presión sobre contribuyentes con cumplimiento normal, según analistas. El foco está en la previsibilidad para inversiones.
La Ley de Inocencia Fiscal, recientemente sancionada, modifica montos y procedimientos en materia de delitos tributarios. Especialistas señalan que el cambio principal no es técnico sino de enfoque: el Estado concentraría controles severos en casos de gran escala, reduciendo la presión sobre contribuyentes con actividad económica dentro de parámetros normales.
Según fuentes del sector, la normativa eleva los umbrales a partir de los cuales ciertas conductas adquieren relevancia penal. Esto implica que recursos de fiscalización se destinarían prioritariamente a maniobras de evasión de gran magnitud, en lugar de diferencias menores. La medida busca generar mayor previsibilidad para empresas e inversores.
La reforma no elimina impuestos ni controles, pero introduce un criterio de proporcionalidad. Empresarios consultados indicaron que la incertidumbre fiscal previa afectaba decisiones de inversión a largo plazo. La nueva ley apunta a ofrecer reglas más claras y estables.
Además, la normativa representa una oportunidad para que empresas y familias empresarias revisen sus estructuras jurídicas, societarias y fiscales, adaptándolas a la realidad actual. Expertos recomiendan aprovechar el contexto para planificar estratégicamente.
