Según un informe de la Fundación Pro Tejer, la producción textil cayó un 23,3% interanual en marzo, el empleo en el sector se redujo un 18% desde diciembre de 2023 y las importaciones de prendas terminadas crecieron un 79% en el primer cuatrimestre del año.
La cadena de valor textil e indumentaria en Argentina atraviesa una crisis que se profundiza desde 2024, según el Boletín Económico Sectorial de la Fundación Pro Tejer, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas. El informe indica una caída del 23,3% interanual en la producción textil durante marzo de 2026, y del 31,3% si se compara con marzo de 2023. La fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió un 8,9% interanual y un 22% respecto a marzo de 2023.
La capacidad instalada en las fábricas textiles operó al 40,2% en marzo y durante el primer trimestre del año, lo que implica que 7 de cada 10 máquinas estuvieron inactivas.
En materia de empleo, el informe reveló que el sector textil, confecciones, cuero y calzado lidera la caída del empleo asalariado privado en todo el país, con una baja del 18% respecto a diciembre de 2023, equivalente a 22.156 puestos de trabajo perdidos en poco más de dos años. Desde 2023, 803 establecimientos productivos registrados cerraron, lo que representa el 13% de las empresas del sector. Los segmentos más afectados son la indumentaria (385 establecimientos) y el cuero y calzado.
Mientras la producción local cae, las importaciones de prendas terminadas alcanzaron récords históricos. Las importaciones de indumentaria crecieron un 79% en cantidades (23.482 toneladas) y las de confecciones un 55% en el primer cuatrimestre del año. Los analistas de la Fundación Pro Tejer señalaron que, producto de la apreciación cambiaria y la desregulación comercial, «Argentina se transformó en un mercado de destino para excedentes externos, desplazando producción local y profundizando la crisis sectorial».
Las importaciones de bienes de capital cayeron un 43% interanual en el primer cuatrimestre y un 65% respecto a 2023. De mantenerse la tendencia, 2026 podría ser uno de los peores años registrados en materia de modernización tecnológica.
En cuanto a precios, el rubro de prendas de vestir y calzado presentó la menor suba anual de toda la economía. En abril de 2026, sus precios aumentaron un 12,7% interanual, frente a una inflación general del 32,4%. Desde la industria afirmaron que enfrentan dificultades para trasladar costos crecientes a un mercado con consumo deprimido, lo que genera que «en numerosos casos se vende por debajo de los costos para sostener liquidez y liberar mercadería acumulada».
La última encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) indicó que «9 de cada 10 empresas no llega a trasladar la mitad del aumento de los costos salariales a los precios». La mitad de los encuestados afirmó no haber podido trasladar nada de dicho incremento, y solo el 9% pudo trasladar más de la mitad de los aumentos en el último bimestre.
Las ventas de indumentaria cayeron un 7% interanual durante el bimestre marzo-abril y acumulan dos años de retroceso. De los últimos 14 bimestres relevados, 13 arrojaron resultados negativos.
Ante este escenario, el sector sostuvo que «la continuidad de esta dinámica no solo compromete la coyuntura» y que «cuando las máquinas permanecen apagadas durante demasiado tiempo, se destruyen capacidades productivas, empleo calificado, inversión acumulada y entramados empresariales que luego demandan años para reconstruirse». Desde la Fundación Pro Tejer solicitaron medidas de competitividad, alivio fiscal y financiamiento para evitar que la destrucción de capacidades productivas y empleo calificado se vuelva irreversible.
