La dispersión de precios persiste pese a la desaceleración inflacionaria. Promociones bancarias, billeteras virtuales y financiación generan múltiples valores para un mismo artículo.
En la Ciudad de Buenos Aires, un mismo producto puede presentar más de cinco precios diferentes según el canal de venta y el medio de pago utilizado. Así lo indica un análisis de la dinámica comercial actual, en el que la proliferación de promociones bancarias, billeteras virtuales y planes de financiación ha fragmentado los valores de referencia.
Según datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC), la inflación se redujo durante el Gobierno de Javier Milei, pero desde hace más de un año el proceso de desaceleración se estancó y el indicador muestra dificultades para alejarse del 3% mensual. En este contexto, la falta de precios de referencia se asocia a la dinámica inflacionaria: los aumentos en las listas de las empresas se producen de manera descoordinada y con magnitudes dispares.
En supermercados de CABA, son habituales los reintegros de entre 10% y 20% a través de la aplicación MODO, y algunas promociones especiales alcanzan el 25% de devolución sobre el valor de la compra. Así, un producto con un valor de lista de $100.000 puede pagarse a ese precio en efectivo, obtenerse por $90.000 con un descuento del 10%, por $80.000 con una promoción del 20% o incluso por $75.000 cuando coinciden beneficios más agresivos. Quien opta por financiar la compra en cuotas con interés puede terminar abonando una cifra superior al precio de contado.
El economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Matías Bolis Wilson, señaló que “los descuentos por promociones bancarias y billeteras virtuales dependen de las estrategias de marketing de cada entidad financiera y son una herramienta para ganar mercado por uso de los medios de pago”.
Osvaldo Del Río, director de la consultora Scentia, afirmó que, al analizar los precios netos (con descuento), los supermercados presentan valores en promedio un 16% menores que los de negocios de barrio, autoservicios y almacenes.
En el segmento de bienes durables también se observa dispersión. En la calle Belgrano de CABA, un sillón de dos plazas puede conseguirse por cerca de $450.000 en efectivo o transferencia, mientras que el mismo producto abonado con tarjeta de crédito en un pago asciende a unos $600.000, un recargo de aproximadamente 30%. Bolis Wilson recordó que “por la Ley de Tarjetas no debería haber diferencia de precio entre efectivo, tarjeta de débito y crédito a un pago”, aunque la normativa no se cumple en los hechos.
En el mercado automotor, Pablo García Leyenda, director comercial de Stellantis, declaró: “Hay una competencia feroz. Hoy hay tantos precios de un mismo auto como cantidad de concesionarios”.
En el sector inmobiliario de CABA, el corredor Santiago Magnin indicó que de las aproximadamente 110.000 propiedades publicadas en portales de clasificados se venden cerca de 6.000 por mes, y los precios de cierre son un 25% inferiores, en promedio, a los precios de publicación. Magnin sugirió dividir el mercado en 14 submercados; por ejemplo, en Balvanera el precio mínimo del metro cuadrado publicado es de u$s625 y la mediana de u$s1.854, mientras que en Palermo los valores son de u$s1.170 y u$s2.800 respectivamente.
