Empresas del sector farmacéutico, agrupadas en la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales, presentaron al presidente Javier Milei un plan de inversiones por u$s8.000 millones a ejecutarse en seis años. El objetivo es potenciar la investigación clínica en el país.
La Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe) presentó al presidente Javier Milei y al ministro de Salud, Mario Lugones, un plan de inversiones por u$s8.000 millones para los próximos seis años. El anuncio fue realizado tras una audiencia en la Casa Rosada.
Según informó CAEMe, el plan involucra a 38 empresas farmacéuticas y biofarmacéuticas, entre ellas Abbott, AstraZeneca, Bayer, Boehringer Ingelheim, Bristol Myers Squibb, GSK, Merck, Pfizer, Roche y Sanofi. Las inversiones estarán orientadas al desarrollo de investigación clínica en Argentina.
De acuerdo con un documento distribuido por la cámara, el sector farmacéutico representa cerca del 50% de la inversión privada total en investigación y desarrollo (I+D) del sector empresario argentino. Señalaron que cada u$s10 que ingresan al país para financiar actividades empresariales de I+D, u$s9,5 corresponden a investigación y desarrollo clínico. Actualmente, hay más de 50.000 pacientes que participan en 1.000 estudios clínicos. Solo en 2025 se aprobaron 290 nuevos estudios clínicos, un 8% más respecto del año anterior.
Gastón Domingues Caetano, presidente de CAEMe, afirmó que el acuerdo promueve mayores inversiones de escala internacional en ciencia y salud, y que permite que los pacientes accedan a tratamientos de vanguardia en simultáneo con otros países. También sostuvo que el proceso afianzará el acceso y la sostenibilidad de la innovación para los pacientes del sistema de salud argentino.
El sector genera empleo para 9.000 personas en forma directa y más de 20.000 en forma indirecta, a partir de 10 plantas productivas propias instaladas en el país.
Según CAEMe, el plan se apoya en tres pilares: el potencial biotecnológico del país, la integración de centros de investigación locales en protocolos internacionales de ensayos clínicos, y la seguridad jurídica y predictibilidad macroeconómica.
La reunión ocurre mientras se debate en el Congreso la adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), un punto en la agenda comercial con Estados Unidos.
