Tras la difusión de una noticia falsa sobre un billete de $100.000, especialistas consultados por iProfesional debaten sobre la necesidad de una nueva denominación máxima, en un contexto de inflación acumulada del 57% desde la emisión del billete de $20.000.
Hace unos días comenzó a circular en redes sociales una noticia falsa sobre el supuesto lanzamiento de un billete de $100.000 con la imagen del doctor René Favaloro. Este hecho puso en discusión el problema de fondo que enfrentan comercios y bancos respecto a la máxima denominación de los pesos argentinos en circulación.
El billete de mayor valor actual, el de $20.000, fue puesto en circulación el 13 de noviembre de 2024. Desde entonces hasta la fecha, la inflación acumulada fue de aproximadamente el 57%, lo que redujo su poder adquisitivo. Una unidad de $20.000 ya no alcanza para comprar productos como un kilo de determinado corte de carne, un kilo de helado premium o uno de los combos más costosos de locales de comida rápida.
El Banco Central informó a iProfesional que, hasta ahora, «no está en estudio» emitir una nueva denominación máxima. Una de las razones es la creciente penetración de los pagos digitales: por cada peso físico en circulación, el ecosistema digital procesa $2,35, según datos del BCRA. Desde mediados de diciembre de 2024 hasta la fecha, el volumen de dinero en circulación (billetes) cayó un 14% en el público y los bancos. El último informe de inclusión financiera del BCRA detalla que las extracciones de efectivo por adulto se redujeron de 2,7 operaciones mensuales en 2024 a 1,7 en 2025, mientras que el monto promedio mensual de dichas extracciones se mantuvo prácticamente sin cambios.
Pese al mayor uso del dinero digital, la pérdida de poder de compra del peso —con una inflación mensual superior al 2%— lleva a economistas a plantear la necesidad de una denominación máxima más alta. Según cálculos de AMF Economía, el valor actual del billete de $1.000, ajustado por inflación desde su emisión el 30 de noviembre de 2017, debería ser de $93.700. El billete de $20.000, actualizado por inflación, equivaldría hoy a un billete de $31.800.
Como referencia, los billetes de máxima denominación en países de la región equivalen en promedio a u$s25 (unos $35.250). El billete de mayor valor en Estados Unidos es el de 100 dólares, que equivaldría a unos $141.000 en la Argentina.
Andrés Méndez, director de AMF Economía, afirmó a iProfesional: «Creo que debería haber un billete equivalente a 50 dólares, es decir, cercano a los $70.000. Incluso pensé también en uno similar a los 50 euros, algo más de $80.000. En resumen, pienso que no se necesitan billetes tan grandes, ya que hoy se hace todo electrónico, y esto evitaría una economía informal. Por eso, un paso lógico sería pasar a uno de $50.000».
Augusto Ardiles, economista y exdirector de la Casa de la Moneda, sostuvo a iProfesional que «mínimamente» debería haber un billete de $50.000 para «mejorar el manejo de los billetes en bancos y casas de cambio». Agregó que lo ideal sería tener también uno de $100.000.
Un exfuncionario del Banco Central especializado en el tema declaró a iProfesional: «No hay una fórmula para eso. En la familia actual de billetes falta el de $5.000. Después, habría que hacer el de $50.000. En resumen, las familias de billetes son de 6 o 7 denominaciones y un ‘cono monetario’ de unas 4 o 5 monedas. Tal vez hoy tendría papeles de: $50.000, $20.000, $10.000, $5.000, $2.000, $1.000 y $500. Y si se agrega el de $100.000, habría que pasar el de $500 a moneda».
Otra alternativa propuesta por el exfuncionario es eliminar tres ceros y «hacer nuevos billetes de todo», es decir, lanzar un nuevo signo monetario. «El problema es que para cambiar la moneda hay que tener una inflación menor. Una sola cifra anual, para ejemplificar», concluyó.
Fernando Baer, economista jefe de Quantum, afirmó a iProfesional: «El billete de $20.000 de hace un año y medio hoy debería valer alrededor de $35.000 a $40.000, por lo que un billete de $50.000, por lo menos, permitiría ir a esos niveles de nominalidad».
Según los expertos consultados, la mayoría sostiene que la máxima denominación más adecuada para el presente es la de un billete de $50.000.
Parte de las causas por las que el Gobierno no impulsa la impresión de billetes de mayor denominación es que busca promover la digitalización y los pagos electrónicos, que democratizan la economía y reducen costos de emisión. Además, los medios de pago digitales permiten disminuir la informalidad.
Jorge Colina, economista de IDESA, declaró a iProfesional: «La denominación máxima de los billetes debería ser de 1 peso, para que todas las transacciones se hagan con dinero digital. Así se evitaría la corrupción en la política y la criminalidad en la sociedad». Y agregó: «El tema es que para que el uso del dinero digital sea masivo, el Estado nacional tiene que eliminar el impuesto al cheque y los Estados provinciales tienen que eliminar las retenciones de Ingresos Brutos en los medios de pago».
Según datos del BCRA, apenas el 26,9% del dinero en circulación en bancos y público corresponde a los billetes de mayor denominación ($10.000 y $20.000). Los billetes de $1.000 representan el 24% del total, con 1.400 millones de unidades, mientras que los de $20.000 suman unos 660 millones de ejemplares.
