Tras el registro de un 5,2% de inflación mayorista en abril, el Poder Ejecutivo adoptó una serie de disposiciones para evitar que ese incremento se traslade a los precios de góndola. Las acciones incluyen un mayor control monetario, la postergación de actualizaciones impositivas y el aumento de subsidios al gas.
El índice de inflación mayorista correspondiente a abril registró un aumento del 5,2%, según informaron fuentes oficiales. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó ese incremento al shock en el mercado petrolero internacional, derivado de la escalada del conflicto en Medio Oriente. Caputo detalló que «las divisiones Petróleo Crudo y Gas, Productos Refinados del Petróleo, Productos de Caucho y Plástico y Sustancias y Productos Químicos aportaron 4,4 puntos porcentuales de los 5,2 puntos porcentuales del nivel general».
Ante ese escenario, el presidente Javier Milei anunció un conjunto de medidas orientadas a contener la transmisión de ese incremento a los precios minoristas. En un discurso ante financistas convocados por el Banco de Valores, Milei afirmó: «Tenemos la acumulación de reservas, pero la contracara es que, si nosotros expandimos esa emisión, genera inflación. Por lo tanto, esterilizamos». Agregó: «Hay que elegir cómo se paga el seguro. O se paga con mayor inflación, que es un impuesto altamente regresivo; o se paga con tasa de interés y lo compensamos con una política fiscal todavía mucho más austera. Es decir, que el seguro lo pague el Estado achicándose».
Las medidas adoptadas incluyen:
- Postergación de la actualización del impuesto a los combustibles, con un virtual congelamiento en los surtidores por 45 días, tras un ajuste de entre 1,5% y 1,8%.
- Incremento de los subsidios al gas durante mayo, para evitar un salto tarifario en el rubro Vivienda.
- Refuerzo de la política monetaria restrictiva, con esterilización de la emisión.
Según la consultora Eco Go, la decisión de postergar la corrección de combustibles «posterga una corrección que los costos ya han incorporado». La economista Marina Dal Poggetto, de la misma consultora, estimó que de trasladarse íntegramente el valor del barril Brent y normalizarse la carga tributaria, el precio de la nafta debería alcanzar los $2.602 por litro, lo que representaría un salto del 23,3% respecto a mayo y un aporte directo de un punto porcentual al nivel general de precios. Dal Poggetto sostuvo: «Esta medida sólo transfiere el costo al fisco sin resolver el desequilibrio de fondo. Ambas estrategias logran anclar el número de inflación en lo inmediato, pero ninguna elimina la corrección pendiente».
En paralelo, diversas empresas de primera línea aplicaron aumentos en sus listas de precios durante las últimas dos semanas. La consultora EconViews, de Miguel Kiguel, registró un incremento del 1% la semana pasada, por encima de semanas previas. Entre los ajustes detectados se encuentran: Mastellone (3% en sus productos), aceites (5%), lácteos (8% en yogures, postrecitos y leche en polvo), café instantáneo (7%) y arroz blanco (entre 10% y 17%, según presentaciones). En contraste, el precio de la carne vacuna se mantiene sin modificaciones significativas.
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la inflación de mayo volvería a superar el 2% mensual. El tipo de cambio oficial se mantiene en $1.400, sin expectativas de modificaciones en el corto y mediano plazo, aunque persisten dudas entre inversores sobre la capacidad del Gobierno para reducir la inflación minorista por debajo del 2% mensual.
