Economistas cuestionan el intercambio de activos entre el Banco Central y el Tesoro, que el Gobierno defiende como un saneamiento de las cuentas públicas.
Un nuevo movimiento de activos entre el Banco Central (BCRA) y el Tesoro ha generado un debate entre especialistas. La operación, que implica un intercambio de letras intransferibles por pesos, es vista por el oficialismo como una reducción de la deuda y un saneamiento del balance del BCRA, mientras que economistas críticos la califican de «maquillaje contable» y de un posible regreso de la emisión encubierta.
Según el balance de la entidad presidida por Santiago Bausili, se registró una ganancia de $34,3 billones, atribuible a la valorización de títulos en cartera, entre ellos las letras intransferibles colocadas por el Tesoro durante la gestión anterior. La inflación del 31,5% y la suba del dólar del 42% durante el año pasado contribuyeron a esa valorización.
La ganancia se transfiere al Tesoro, pero el ministro de Economía, Toto Caputo, reconoció que esas letras son un activo ilíquido sin valor de mercado. Para mejorar el balance, el BCRA devuelve las letras al Tesoro, que paga $18,4 billones de los $24,4 billones recibidos, quedándose con un remanente de $6 billones para comprar dólares.
El economista Salvador Vitelli, de Romano Group, estima que la operación implica un reconocimiento de que las letras, nominalmente por u$s52.533 millones, tienen una paridad del 31,3%. Christian Buteler, consultor, considera que se trata de un «truco» para desaparecer u$s21.700 millones de deuda soberana sin pagar dólares reales. Gabriel Caamaño, de Outlier, pidió «cortar con la contabilidad creativa» y señaló que la cancelación de un asiento contable contra otro no mejora realmente el balance consolidado.
El remanente de $6 billones que queda libre para el Tesoro es interpretado por los críticos como una emisión monetaria encubierta, similar a las transferencias del BCRA al Tesoro durante gobiernos anteriores. Esto refuerza la idea de que la situación fiscal podría ser menos sólida de lo que el Gobierno sostiene, especialmente si se consideran los ingresos extraordinarios por privatizaciones y valorización de bonos.
No es la primera vez que ocurre una operación similar. El año pasado, el BCRA giró utilidades al Tesoro por $11,7 billones, argumentando un saneamiento del balance. En ese momento, Federico Furiase, hoy secretario de Finanzas, explicó que el remanente quedaría depositado en la cuenta del Tesoro en el BCRA, neutralizando el efecto monetario. Sin embargo, críticos señalan que esa medida coincidió con una aceleración inflacionaria en la segunda mitad del año y un salto del 26% en la base monetaria amplia.
